Como ya es de costumbre, un año más se va, y entra el nuevo para darnos otro catálogo de películas, unas serán buenas y otras no tanto, pero la revisión del 2010 vendrá en su tiempo. Ahora es momento de revisar los títulos que se alcanzaron a ver dentro del marco del año 2009, algunas datan desde antes, pero por razones de atraso en su estreno o por algún otro factor, tuve oportunidad de verlas hasta éste año pasado del 2009. A continuación les dejo mi pequeña, humilde y muy personal lista de lo que pude ver durante el 2009 y lo que me pareció mejor, sin orden de preferencia en particular, he aquí los 10 títulos que fueron para mí, “lo mejor” de éste año que recién terminó:
1.- “Inglourious Basterds” (Bastardos Sin Gloria, en México) – 2009 – E.U./Alemania – Dir. Quentin Tarantino
Para mí, tal vez, la mejor película del año. Quentin Tarantino después de decepcionarme seriamente con su último intento, “Death Proof”, vuelve con regenerada energía con ésta visión alterna y rimbombante de la Segunda Guerra Mundial, rompiendo el esquema siempre-muy-serio que tienen éstas películas, al mismo tiempo que, como toda su filmografía, es un paquete de guiño-guiño y homenaje tras homenaje a lo que más le gusta a Tarantino. El cine, pues. Ah, y la universalmente alabada actuación de Christoph Waltz, no es por nada, realmente me pareció tremenda. Aquí la reseña.
2.- “Trick ‘r Treat” – 2008 – Canadá/E.U. – Dir. Michael DoughertyTristemente olvidada en el formato casero en los Estados Unidos, ésta pequeña joyita merecía una distribución un poco más grande. Una película de horror de antología, un género que yo creía perdido, ejecutado de una manera muy interesante. En vez de una wrap-around story como lo hicieron los clásicos como “Creepshow”, el filme cuenta sus diferentes historias en una especie de formato-entrelazado a la “Pulp Fiction”, “Amores Perros”, etc. una película fresca, bien hecha y muy entretenida. Aquí la reseña.
3.- “Watchmen” (Watchmen: Los Vigilantes, en México) – 2009 – E.U. – Dir. Zack SnyderDe las mejores películas de superhéroes que he visto. Una visión interesante y siempre cautivante (basada en textos de Alan Moore, claro) de un Estados Unidos en un 1985 alterno donde al mismo tiempo que se le da un toque más “real” y oscuro a los superhéroes, se cuenta una historia en momentos bizarra y bastante original. Desde su genial secuencia de créditos iniciales con la canción Times They Are A-Changin’ de Bob Dylan, la dirección y fotografía prácticamente impecable completan la buenísima experiencia. Aquí la reseña.
4.- “Eden Lake” (Silencio en el Lago, en México) – 2008 – Reino Unido – Dir. James WatkinsSencillamente, en mi opinión, de lo mejor que ha ofrecido el género del horror en los últimos años. Éste potente cóctel de tensión, violencia y unas sólidas actuaciones llegó del Reino Unido para situarse en mi lista personal de filmes del género más memorables que me ha tocado ver. A mi me pareció un filme altamente estresante al mismo tiempo que disfrutable rescatando esa temática de niños infernales que se dejó de usar por un tiempo, quitándole todos los tintes sobrenaturales y presentándonos una historia con un tétrico realismo de infancia podrida y muy peligrosa. Aquí la reseña.
5.- “District 9” (Sector 9, en México) – 2009 – E.U./Nueva Zelanda – Dir. Neill BlomkampLa sorpresa del verano. “District 9” es un filme de ciencia ficción interesantísimo y muy emocionante que a todos nos tomó por sorpresa situándose por arriba en las preferencias de muchos aficionados al cine y la ciencia ficción que los filmes más “grandes” o más perfilados a dominar. Dirigida por el nuevo talento Neill Blomkamp, y apadrinada por Peter “Lord of the Rings” Jackson, “District 9” es un filme de presupuesto moderado que hace lucir cada uno de sus elementos y verse como una magna producción, desde la presentación a las audiencias del magnífico actor Sharlto Copley, sus magníficas secuencias de acción y hasta sus tremendos efectos especiales que crearon personajes realmente bien trazados diseñados totalmente por computadora, sin mencionar claro, su poco sutil pero corrosiva historia sobre segmentación y discriminación. Aquí la reseña.
6.- “Zombieland” (Tierra de Zombies, en México) – 2009 – E.U. – Dir. Ruben FleischerJusto cuando pensaba que el subgénero zombie estaba muerto, viendo que no hay mucha calidad en los últimos esfuerzos que me tocó ver, incluyendo al Padre del Zombie, George A. Romero, viene ésta película y me dice lo contrario. “Zombieland” es una comedia zombie bastante divertida, violenta, bien actuada y hasta un par de momentos sentimentales funcionan. Muy en la vena de la siempre referenciada, “Shaun of the Dead”, “Zombieland” muestra aire fresco en un género saturado y con no muy buena reputación últimamente. Esperemos que el subgénero zombie siga por ésta línea y no se pierda en el olvido de filmes mediocres. Aquí la reseña.
7.- “Drag Me to Hell” (Arrástrame al Infierno, en México) – 2009 – E.U. – Dir. Sam RaimiDespués de haberse ocupado con la franquicia de “Spider-Man”, Sam Raimi se tomó un tiempo para filmar una nueva entrega en ese híbrido género muy suyo que lo vio nacer. La hiperactiva comedia de horror que Raimi prácticamente acuñó con “The Evil Dead”, su primer largometraje, y ahora con “Drag Me to Hell”, Raimi nos presenta una historia bastante efectiva y una serie de sucesos completamente exagerados, pero al mismo tiempo bien ejecutados y lunáticamente divertidos. Una muy memorable experiencia que cierra con un desenlace que aunque es bastante predecible no le quita el sabor tan bueno que me dejó cuando el filme terminó. Definitivamente una película entretenidísima. Aquí la reseña.
8.- “Star Trek” – 2009 – E.U./Alemania – Dir. J.J. AbramsEl aclamado J.J. Abrams, principalmente por sus series de televisión (que en lo personal nunca he visto) rescata otra franquicia dirigiendo una sólida entrega. Después de su primera película, la sólida “Mission: Impossible – III”, Abrams se enfoca de cierta manera en continuar la saga de “Star Trek” y de reiniciarla al mismo tiempo y la verdad lo logró con éxito rotundo. Al principio estaba un poco escéptico acerca de una nueva película de “Star Trek” ya que nunca he estado muy familiarizado con la mitología y la historia, y en lo personal el concepto se me figuraba aburrido y no me llamaba mucho la atención. Pero Abrams logró inyectarle sangre fresca a la franquicia con un elenco efectivo y rejuvenecerla al mismo tiempo que mantiene elementos esenciales (la aparición de Leonard Nimoy). No soy ningún experto en “Star Trek”, pero me considero un nuevo fan, gracias a la tremendamente entretenida película de J.J. Abrams. Aquí la reseña.
9.- “Låt den Rätte Komma In/Let the Right One In” (Déjame Entrar, en México) – 2008 – Suecia – Dir. Tomas AlfredsonY esas son las 10 películas que más me gustaron de las que me tocó ver durante el año 2009. Tengo que hacer la muy honesta mención de que ni “Terminator Salvation”, ni “X-Men Origins: Wolverine”, ni “G.I.Joe: The Rise of Cobra” me parecieron las decepciones mediocres que muchos dijeron. Yo las disfruté muchísimo en la pantalla grande y me pasé un buen rato con ellas. Son filmes palomeros para no tomarse muy en serio, y a mi me parecieron entretenidos. Para bofetadas en la cara, ahí está “Transformers: Revenge of the Fallen”. También, aunque creo que fui más duro de lo que quería con “RocknRolla” en mi reseña, me pareció un filme del todo disfrutable y aunque sea más de lo mismo, me entretuvo. “The International” fue un thriller muy bien hecho, con sólidas actuaciones que también me pareció bastante entretenido y memorable, ese tiroteo en el museo Guggenheim hace vale la pena al filme. Al mismo tiempo que aunque tuve mis problemas con “Public Enemies” el filme es uno que vale la pena. “Paranormal Activity” no fue el completo timo que fue “The Blair Witch Project” pero aún así no entiendo de donde venía tanto elogio, y en los ámbitos más cómicos que otra cosa, que no se exploran mucho por éstos espacios, debo decir que sin duda “The Hangover” es un filme graciosísimo que me pareció de las mejores comedias que he visto. Debo de mencionar que "Gran Torino" no entró en el conteo del 2009, ni en el 2008 ya que cambié la dinámica de selección, pero bien se merece su lugar en cualquiera de los dos, tremenda película. En general, hubo lo que me gustó, lo que me pareció muy bueno y entretenido pero no pudo entrar en el conteo, y lo que no me gustó. Así como todos, esto fue como me pareció el 2009. Venga el 2010 y pues… ¡a ver cine!.
Sam Loomis

El filme se ambienta en el 2006, y se centra alrededor de nuestra pareja de novios protagonista, Micah (Micah Sloat) y Katie (Katie Featherston) quienes se acaban de mudar a una nueva casa, y Micah siendo un entusiasta de la tecnología y la electrónica decide documentar su estancia en ella. No porque la casa esté embrujada o maldita ni nada por el estilo, la casa es una vivienda suburbana típica Estadounidense. La razón por la que Micah documenta su estancia en la casa y la de su novia Katie, es el hecho de que Katie ha sido “acosada” por una extraña presencia esporádicamente a través de su vida, comenzando cuando ella tenía 8 años, y recientemente parece que ha vuelto. Así, Micah coloca una cámara para vigilar lo que ocurre cuando duermen y poco a poco la pareja se verá cada vez más hostigada por una presencia demoníaca la cuál ninguno de los dos puede explicar por completo.
Cada vez que se habla de una película del género found footage o cámara en mano o como sea que le llamen, es casi imposible no referenciar a la muy mencionada “The Blair Witch Project”, así que para no batallar, le haré referencia una vez más aunque no me guste mucho hacerlo. A diferencia de “Blair Witch”, “Paranormal Activity” tiene un paso mucho más veloz, mucho más interesante y mucho menos irritante como el de dicho filme mencionado. Dentro de lo que cabe, Micah y Katie se sienten como una pareja real y sus actuaciones son bastante convincentes dado el marco en el que están siendo desarrollados los personajes. Supuestamente la mayoría del diálogo fue improvisado, ya que el director Oren Peli les explicaba las situaciones que ocurrirían en las escenas y ambos actores las desarrollaban frente a la cámara improvisando, para así agregarle un toque de autenticidad a la película. Además, el actor Mark Fredrichs, quién interpreta al Dr. Fredrich, un psíquico al cuál Katie recurre por ayuda, entrega una actuación muy natural, muy convincente y ya que su diálogo es meramente exposición a mi me pareció que lo hizo de manera más que correcta. Volviendo al tema del paso que tiene la película, “Paranormal Activity” sabe como ir subiendo la tensión exponencialmente mientras su duración avanza, dándonos primero una probadita de lo que acecha a éstos personajes para luego golpearnos con cosas más fuertes y más aterrorizantes, siempre manteniendo un nivel sutil y sugerente, (en particular, la escena de la ouija me pareció de lo mejor en la película). Aunque a veces Peli, en su afán de asustar y de sugerir de más cometió un par de errores que contradicen un poco la premisa de la película. Ya que se supone que los personajes tratan con una presencia demoníaca, no tangible, y no voy a describir las escenas pero a veces parece que la película lo trata más como un ente físico que fantasmal y/o demoníaco.
Mucho se ha hablado sobre los dos finales de ciertas maneras ampliamente diferentes que tiene la película. “Paranormal Activity” (para los que no sabían) tiene dos finales: Uno es el que se vio en el cine, y el que conoce la mayoría de las personas supongo yo, y el otro es el final original que está pegado al corte original del filme de Oren Peli. Éste final “original” llamémosle así, fue cambiado a petición de Steven Spielberg cuando “apadrinó” la película para ser distribuida en salas de cine, y entonces se usó el final que se puede ver en la versión de los cines. En lo personal, vi los dos finales y aunque no puedo decir que me inclinó un poco más en términos de calidad por uno, creo yo que puedo decir que es más “efectivo” el final que se vio en las pantallas de cine ya que cierra la película con un susto y un brinco en vez de un suspiro solemne y triste más que un susto o una emoción fuerte, como lo hace el final “original”. En fín, “Paranormal Activity” no es “la película más espeluznante de todos los tiempos” ni tampoco es un filme del todo innovador, ni super terrorífico, pero si es mucho más efectivo que la decepción que fue “The Blair Witch Project”. De todas maneras, nadie puede recomendar o no recomendar a “Paranormal Activity” ya que es una de esas películas que todo el mundo verá tarde o temprano por mera curiosidad así que, simplemente queda decir cuando y con quién.
Recuerdo cuando oí las noticias de que iban a lanzar un remake de mi película de horror favorita, era un poco difícil estar cómodo con el hecho porque tenía la preocupación si el responsable iba a realizar un buen trabajo con el magnífico concepto creado por John Carpenter y Debra Hill a finales de los 70’s de un sádico asesino a sangre fría que podría ser el mismísimo Coco o Boogeyman, Michael Myers. Iba a ser el primer slasher icónico, de los tres principales que hay, que iba a ser relanzado para la pantalla grande, después vino Jason Voorhees con “Friday the 13th” versión 2009 y próximamente Freddy Krueger en “A Nightmare on Elm Street” 2010. En el 2007, un reinicio de la franquicia de “Halloween” fue relanzada bajo la autoría del cantante-convertido-en-cineasta-de-horror, Rob Zombie, bajo el título en México de “Halloween: El Inicio”. Claro, la estética retro-70’s y grindhouse del director funcionó muy bien para sus dos primeros ejercicios, que fueron “House of 1,000 Corpses” (La Casa de los 1,000 Cuerpos, en México) en el 2003 y su sólida secuela y más efectiva cinta, “The Devil’s Rejects” (Violencia Diabólica, en México) del 2005.Después de un primer visionado a “Halloween” versión 2007, la verdad quedé algo decepcionado, ya que aunque Zombie tocó algunas bases correctas sentí que fue un calco muy parecido a la historia original de John Carpenter.
Después de un tiempo de olvidarme de esa película, decidí darle un nuevo visionado y mi percepción cambió en gran medida, pude apreciar la película por lo que era, su estética, sus actuaciones y las diferentes aproximaciones que Zombie le dio a la historia, convirtiéndola en un mito más sucio y brutal. Claro, aún así, Zombie desenmascara por completo la leyenda de Michael Myers y trata de darle “un motivo a la locura” que hace que la historia pierda cierto misticismo. El punto es que al volverla a ver la disfruté, y mucho. Ahora, en el 2009 viene su secuela, “Halloween II” de nuevo escrita y dirigida por Rob Zombie. Mientras que en la primera película, Zombie se veía un poco restringido a seguir de cierta manera los pasos de la historia original, ahora su “Halloween II” es una historia completamente nueva, continuando al igual que “Halloween II” de 1981 justo después del final de la primera, ésta versión 2009 se bifurca hacia otras direcciones convirtiéndose en una historia de “Halloween” original. Trayendo de vuelta al elenco sobreviviente, Zombie continúa su historia de terror ahora con mucho más terreno para inyectar su visión en el legendario concepto de Michael Myers.
(Obviamente, fuertes SPOILERS para la primera “Halloween” durante toda la reseña) En “Halloween II” la historia se resume exactamente al final de la primera película, con una Laurie Strode (Scout Taylor-Compton) caminando por la calle bañada en sangre y con pistola en mano, después de haber escapado de su encuentro con Michael Myers (Tyler Mane) y haberle disparado en la cabeza, (aunque no de manera muy certera), cuando la camioneta de la morgue traslada el cuerpo de Michael Myers, sufre un accidente y Michael (no tan muerto como se pensaba) escapa. La historia después se brinca un año, y nos presenta a una Laurie Strode convertida en una joven grunge, tatuada, rebelde y con muchos problemas para dormir ya que vive con la incertidumbre de que nunca se encontró el cuerpo de su supuestamente difunto agresor. Ella ahora vive con su amiga y sobreviviente del incidente de la primera película, Annie (Danielle Harris) y su padre, el Sheriff Lee Brackett (Brad Dourif). El ex psiquiatra de Michael Myers, Samuel Loomis (Malcolm McDowell) se encuentra lucrando de sus vivencias en los horrorosos asesinatos de Michael Myers al estar promocionando su nuevo libro “El Diablo camina entre nosotros”. Pero, claro Michael no está muerto, y a pocos días de su festividad favorita, el regresará a su hogar, Haddonfield, para hacer a todos éstos personajes coincidir de nuevo en una noche llena de violencia y terror.
Una vez más Rob Zombie nos trae una película ambientada en un mundo donde virtualmente todos los personajes son rockeros, rednecks o alguna variación de éstos estereotipos trailer trash. Al mismo tiempo que Zombie pinta la franquicia de “Halloween” con su estética retro-70’s y aludiendo a la cultura pop de esos tiempos (aunque la película está ambientada en los tiempos modernos), también Zombie le da un toque de realismo y una plausibilidad interesante a los eventos que se desencadenan en el filme. Esto también se dio con “Friday the 13th” versión 2009, donde los guionistas y el director intentaron desmitificar a Jason Voorhees al hacerlo un personaje mucho más digerible y creíble para audiencias modernas.Aquí, Rob Zombie hace lo suyo y fue arriesgado al mostrar a Michael Myers sin máscara por primera vez en la franquicia desde aquella vez por escasos segundos en la primera película de 1978. Además, me llamó mucho la atención como se hace alusión a que Michael Myers sobrevive todo el año viviendo como una especie de vagabundo y así pasando un poco desapercibido al ojo común. Vemos a Michael caminando usando ropa harapienta y una larga barba, pero cuando sabemos que es hora de la acción él se pone de vuelta su desgarrada y sangrienta máscara. El filme también toca el hecho que Michael se alimenta como puede (ya que en una escena del filme, Michael mata y eviscera un perro, después procede a comérselo). Éstos son detalles que la franquicia nunca le importó explorar (excepto en “Halloween: Resurrection” donde se hace alusión a que Michael había vivido el último año bajo su antigua casa alimentándose de ratas).
“Halloween II” al igual que su predecesora del 2007, se sienten en general un par de filmes más perversos que las entregas pasadas, ya que Rob Zombie convierte a éste universo en un mundo oscuro, lleno de personajes bizarros, donde la violencia y la perversidad es algo que está a la orden del día, nos damos cuenta desde el diálogo de necrofilia que intercambian los dos empleados del forense cuando trasladan el cuerpo de Michael Myers, en una de las primeras secuencias de la película. Incuso Zombie, a contracorriente con las reglas ya establecidas de la franquicia, mancha la siempre heroica personalidad del Némesis de Michael Myers, el Dr. Sam Loomis. Aquí, interpretado por Malcolm McDowell, Loomis olvida toda integridad alguna y se convierte en una especie de reality-star al ser el sobreviviente estrella de la masacre de Halloween, y yendo a programas de televisión y firmas de libro para publicar su último lucro con la miseria de otros. Lo que me lleva a uno de los puntos que me disgustó un poco de la película, creo que la aparición del Dr. Loomis aquí se siente forzada ya que nunca llega a solidificarse en algo significativo, y simplemente lo vemos aquí por que él es un personaje icónico de la serie y tiene que estar presente. Al mismo tiempo, algo que siempre me estuvo molestando un poco fue el toque de surrealismo que Zombie le inyecta a la película, que para mí, fue más un pretexto para volver a darle oportunidad de actuar a su esposa, Sheri Moon, quién interpretó a Deborah Myers, la madre de Michael en la película del 2007. Aquí, a excepción de un par de flashbacks, Deborah Myers aparece vestida y maquillada de blanco como una especie de espectro que le dicta a Michael que hacer. Al parecer, Zombie se olvidó que YA hay un slasher icónico que tiene el complejo “niño de mamá” y ese es Jason Voorhees. Aquí, cada cierto tiempo tenemos visiones surreales de la madre de Michael junto el pequeño Michael vestido de payaso (ahora interpretado aquí por Chase Vanek, sustituyendo al más efectivo Daeg Faerch). Éstas “visiones” sacaron a la película del ritmo que tenía y la verdad se volvieron un poco tediosas mientras más avanzaba la historia. Además, otra cosa que también debería de haber sido diferente fue el uso particular en un momento de la película del trillado pretexto “era un sueño” ya que la secuencia que precedía a esa salida fácil fue una bastante efectiva y algo terrorífica.
Los asesinatos aquí fueron brutales, tal vez no TAN gráficos como yo me los esperaba pero sinceramente Zombie no se pone tímido al mostrar la sangre y el gore, y aunque algunos de los asesinatos fueron filmados de maneras truculentas y algo sugerentes, la manera en que Zombie los retrata hace que sean más brutales que cualquier asesinato en la franquicia. Además vale mucho la pena el notar que Michael ahora hace sonidos guturales cuando mata a alguien y eso le agrega muchísima más tensión y horror al suceso, eso definitivamente fue un punto a favor. En cuanto a las actuaciones, Scout Taylor-Compton nunca me terminó de convencer por completo como Laurie, aunque en la primera película hace lo que tiene que hacer, aquí su Laurie fue bastante diferente y en algunos momentos resulta hasta irritante. Malcolm McDowell, aunque su presencia resulta un poco forzada en la película tiene éxito en convertir a Sam Loomis en un hombre algo consumido por la avaricia y el reconocimiento público. Brad Dourif es un Sheriff Brackett excelente, creíble y bien actuado. Danielle Harris tiene poco tiempo en pantalla pero interpreta mucho más sobriamente a una sobreviviente que Taylor-Compton y su algo exagerada Laurie Strode.
En fín, “Halloween II” podría ser una de las películas de la franquicia más ambiciosas y en algunos momentos tiene éxito en conseguir diferenciarse de las demás, pero algunas decisiones mal hechas hacen perder intensidad y ritmo en la historia, pero aún así creo que es una fallida pero intersante entrada en la multifacética historia de Michael Myers.
El filme nos sitúa en los Estados Unidos, post plaga zombie, un país recién acabado por su misma población convertida en caníbales iracundos. Así conocemos a nuestro narrador, al que le llamaremos Columbus (Jesse Eisenberg) un joven universitario no muy valiente, quién debido a su extrema cautela y su lista personal de ‘reglas’ ha podido sobrevivir el Apocalipsis zombie. Así, Columbus conoce a un hombre al que le llamaremos Tallahassee (Woody Harrelson) un tipo sin nada que perder que parece disfrutar del hecho de que el país esté desolado y su hobby sea matar zombies y buscar twinkies. Ambos deciden mantenerse juntos para cada quién viajar a su destino cuando conocen a dos chicas, la bella Wichita (Emma Stone) y su hermana de 12 años, Little Rock (Abigail Breslin). Ahora éstos cuatro ‘no-zombies’ tendrán que formar una desalineada alianza para poder cada quién logar lo que buscan en un mundo donde todas las personas son más bien, ya no personas sino… zombies.
“Zombieland” no se empeña en explicar el porque de la plaga zombie, sino que lo toma como una plataforma para poder analizar y parodiar al género de una manera muy efectiva. Unas cortas líneas de diálogo explican un poco el surgimiento de la plaga, pero eso no es relevante en la historia. El guión de Reese y Wernick es una especie de guiño-guiño al género en sí, así como lo hizo con éxito Kevin Williamson al género slasher con su “Scream” en 1996. Al igual que en esa película, “Zombieland” nos presenta durante su metraje, una serie de ‘reglas’ que uno tiene que seguir para poder sobrevivir en un mundo infestado de zombies. Pero al contrario de “Scream”, “Zombieland” incorpora muchísimo más la comedia en su libreto sin dejar que el drama o la ‘seriedad’ tomen control de la historia, y lo bueno es que eso funciona para bien. El filme es un completo paquete de diversión, empezando con el hecho de que tiene su nivel respetable de gore y sangre, ya que se muestran muchos zombies siendo destruidos de maneras diversas y eso es parte del llamativo de la película. Pero, lo importante del filme y lo que lo hace especial, es que más que por ver carnicería zombie, “Zombieland” atrae por la relación de sus personajes, y la carisma de los mismos. Estos personajes son personas que nos importan y podemos irnos con ellos en ésta aventura sin que ninguno nos irrite ni nada por el estilo, se sienten espontáneos y reales, claro siempre ayudados por el diálogo pop-referencial de los guionistas.
Gran parte de la efectividad de la película recae en las carismáticas actuaciones de los actores, empezando por claro, el narrador, interpretado por Jesse Eisenberg, que aunque es un actor que disfruto y todo lo demás, siempre me distrae el hecho de que siempre me recuerda al actor Michael Cera en la manera en que se comporta, y viceversa, pero fuera de eso, Eisenberg entrega un papel típico de él pero bastante acorde aquí para la historia. Woody Harrelson, un actor que para mí nunca se ha dado mucho a notar interpreta a un badass bastante memorable, experto en matar zombies (y un dato interesante, es que aún con su larga carrera,
Los efectos especiales fueron correctos, el gore bastante decente, la acción muy divertida y la verdad las actuaciones fueron bastante bien logradas que le dieron un toque bastante humano a la historia, y eso fue lo que hace a “Zombieland” una película muy memorable, y una de las mejores horror comedies que me ha tocado ver. Pocas veces se puede obtener éste buen equilibrio entre elementos del cine de terror con una comedia saludable de humor negro que encaje de manera natural. Muy recomendable, sin duda.
Tarde, pero seguro. Una de las películas que más esperaba de éste 2009 finalmente llegó a las pantallas de cine de mi ciudad. Llegó a México hace un rato ya, pero había tardado (lo que se sintió como una eternidad) en llegar a los cines locales porque yo la esperaba con bastantes ansias. El filme, es “Inglourious Basterds” con su traducción literal, “Bastardos Sin Gloria” como su título en México para mi sorpresa, ya que usualmente se encargan de cambiarle el nombre a las películas de manera casi siempre nefasta. Pero bueno, “Inglourious Basterds” es la película más nueva del muy aclamado Quentin Tarantino, cineasta cuya filmografía estoy seguro que no se necesita repetir porque la mayoría de las personas, cinéfilas o no, conoce al menos dos títulos del director así que la estampa Tarantino habla por sí sola. Recuerdo haber leído que el director Estadounidense tenía en mente ésta película desde hace bastante tiempo solamente que no podía contener el montón de páginas que había escrito de “Inglourious Basterds” en una película con 2 horas o 2 horas y media de duración. Pues, finalmente lo hizo, terminando con un corte de 152 minutos Tarantino finalmente lanzó “Inglourious Basterds” como su 6ta película dirigida por él y con un guión de su autoría (bueno sin contar “Jackie Brown” que Tarantino adaptó de una novela de Elmore Leonard). El filme, toma prestado el título de un filme llamado “The Inglorious Bastards” de 1978 dirigido por Enzo G. Castellari, y dicha película es considerada (ahora con la ayuda de la popularidad que le brindó Tarantino) como el máximo exponente del subgénero conocido como Macaroni Combat, que como el Spaghetti Western con, bueno, los Westerns, el Macaroni Combat es el género de películas de guerra que eran usualmente dirigidas y producidas por Italianos. Tarantino siendo fan de éste género, al igual que muchos otros decidió homenajearlo como el acostumbra con éste filme del 2009 “Inglourious Basterds” escribiendo el título en inglés de forma incorrecta para que se vea más hardcore y diferenciarla del filme original o algo así me imagino, aunque yo nunca estuve muy de acuerdo con que el título oficial estuviera mal escrito.
Para mí, “Inglourious Basterds” representaba una esperanza de que Quentin Tarantino, naturalmente uno de mis directores favoritos, se reivindicara un poco después de que a mis ojos falló de manera bastante fuerte con su último intento que prometía mucho, “Death Proof” (A Prueba de Muerte, en México) su homenaje al cine Grindhouse y de exploitation que fue parte de la dupla cinematográfica lanzada con ese título acompañando a “Planet Terror” (Planeta Terror, en México) de Robert Rodriguez en el 2007. “Death Proof” tuvo cosas muy rescatables y claro, está algo lejos de ser un desperdicio total, pero para mí sin duda alguna es la peor película de Tarantino, con personajes irritantes, mal actuados y muy forzados (Kurt Russell aquí es la excepción). Para mí, con “Kill Bill” (Kill Bill: La Venganza, en México), el homenaje a Tarantino al cine de kung-fu que tanto le gusta entre otros subgéneros, el cineasta se empezó a crecer demasiado auto proclamándose el rey geek cinematográfico (que si lo es) y el hombre que hace lo que quiere y termina siendo una película buena y exitosa (que con “Death Proof” no ocurrió, para nada). Con ese aire de grandeza, Tarantino lanzó su propuesta de homenaje Grindhouse con “Death Proof” y parece que lo hizo sin imaginarse una audiencia, porque sus muy aclamados diálogos suenan forzados, nada interesantes y su elenco en su mayoría (de nuevo, excepto Russell) fue atroz. Pero esa es otra historia. El punto es que “Inglourious Basterds” prometía mucho para mí, ¿vivió a la altura de mis expectativas personales?
El filme nos sitúa en, como todos debemos de saber, la Segunda Guerra Mundial, cuando Francia estaba siendo ocupada por los Nazis. Las fuerzas Alemanas en Francia son lideradas por el Coronel Hans Landa (Christoph Waltz) apodado “El Cazador de Judíos” quién es un experto en encontrar hasta el último judío escondido en Francia. Mientras que una vez, una joven judía se escapó de su captura y así Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) se esconde con una falsa identidad siendo la dueña de un cinema donde los Nazis pretenden ser anfitriones de una proyección de una película de propaganda Alemana, proyectada ante todo el alto mando del partido Nazi. Al mismo tiempo, hay una unidad de soldados Estadounidenses apodados “Los Bastardos” y liderados por el Teniente Aldo Raine (Brad Pitt) que se encuentra en Francia, tras líneas enemigas con la misión de matar todos los nazis que puedan y con la proyección de la película, van a tener muchos Nazis importantes en un mismo lugar.
“Inglorious Basterds” fue una película que me sorprendió en el hecho de que al principio yo me espera un filme mucho más al estilo frenético y de acción como lo fue “Kill Bill” mientras que el filme es mucho más teatral y con diálogo como su motor principal, siendo así un producto mucho más en la vena de “Pulp Fiction” (Tiempos Violentos, en México) claro, yendo al cine tenía en mente que así iba a hacer por muchas reseñas que me tocó leer antes de verla, pero éste fue un aspecto que no tenía en mente al saber de la película. No lo digo como algo malo, si no como una observación interesante. En “Inglourious Basterds” la acción y la violencia vienen en segundo lugar, después del peso de los personajes, diálogo y actuación. Pero, definitivamente el filme si tiene más de un par de escenas interesantes de tiroteos y violencia gráfica que viene a cambiar de tono varias secuencias que comienzan siendo fuertes en intercambio de diálogos y de tensión. Eso para mí fue una de las cualidades más fuertes de la película, ya que Tarantino y los actores encuentran la manera adecuada de ir subiendo la tensión en una escena de diálogo y aunque para muchos esto haya parecido como que alargó varias escenas de más, ese fue el detalle que hizo que funcionaran tan bien, como la secuencia con la que abre la película con el magnífico Christoph Waltz robándose el show de manera extraordinaria.
De hecho, la mayoría del elenco funcionó de manera completamente satisfactoria, desde los actores que tuvieron personajes más protagónicos hasta los que aparecieron en una sola escena. Comenzamos con Waltz, quién interpreta al Coronel Landa que fue un delicioso villano que quedará recordado en el ámbito cinematográfico sin duda, con una carisma siniestra bastante interesante. Claro que tenemos que mencionar a Brad Pitt que fue también un elemento tremendo de la película con su héroe rústico Aldo Raine. El resto de “Los Bastardos” funcionaron de manera bien entregada, como Til Schweiger quién interpreta a Hugo Stiglitz, no tiene muchas líneas pero su personaje fue memorable y me hubiera gustado más escenas con él, B.J. Novak interpreta a Smithson Utivich que también dio una actuación sobria y bien hecha. El director de cine Eli Roth, compinche cinéfilo de Tarantino y responsable de escribir y dirigir filmes de horror sólidos como “Cabin Fever” (La Cabaña Sangrienta, en México) y “Hostel” (Hostal, en México) actúa aquí en el papel del Sargento Donny Donowitz y aunque Roth tuvo sus momentos, su actuación es muy exagerada y fuera de tono con las demás, y su papel debería de haber ido a alguien más, a alguien que fuera actor al menos. Michael Fassbender fue genial e intenso al igual que el Canadiense, Mike Myers en un cameo efectivo interpretando a un general Británico. Las dos mujeres principales en el elenco Mélanie Laurent y Diane Kruger (a quién usualmente no soporto) lograron dar interpretaciones notorias con personajes de peso, y claro una no se salva que sus pies sean filmados por el fetichista lente de Tarantino, como en la mayoría de sus películas. También cabe mencionar a la aparición que hace Martin Wuttke en el rol de Adolf Hitler, interpretándolo cómicamente en su papel iracundo y cliché.
Al final, “Inglourious Basterds” es un respiro de aire fresco, ya que toma el siempre-muy-serio-y-con-justa-razón tema del Holocausto, los Nazis, la muerte de judíos, etc. y lo parodia de manera efectiva, homenajeando al Macaroni Combat, que no es un subgénero muy conocido para el público en general. Aquí Tarantino continúa tomando lo no mainstream y tratando de hacerlo mainstream como con “Grindhouse” también insertando un soundtrack multifacético y efectivo, con acordes musicales fuertes y con títulos setenteros superimpresos en la pantalla de vez en cuando para designar nombres de personajes y ese tipo de cosas. Definitivamente Tarantino se reivindica después de su tropiezo con “Death Proof” pero aún así algunas mecánicas de la película se sienten un tanto artificiales como tanta maldita charla acerca del cine Alemán y Europeo de los años 40’s y ese tipo de cosas, si, Tarantino eres un devoto cinéfilo, ya lo sabemos todos, no necesitas seguir recalcándolo. Pero al final de todo, eso es parte de su tan único estilo.
El filme comienza con dos agentes del FBI, Sam Hallaway (Bill Pullman) y Elizabeth Anderson (Julia Ormond) que viajan a una estación rural de policía para interrogar a varios testigos que tuvieron un encuentro con un par de brutales asesinos seriales en la carretera. Los testigos incluyen a la pequeña Stephanie (Ryan Simpkins), la adolescente drogadicta, Bobbi (Pell James) y el oficial de policía Jack Bennett (Kent Harper) y así observamos en la historia los diferentes puntos de vista de los acontecimientos tratando de armar quién dice la verdad y quién no, y la identidad de éste par de asesinos.
La premisa de la película, en lo personal, me sonó muy prometedora, como una especie de thriller detectivezco, psicológico y violento. Pero la verdad “Surveillance” encierra muchísimo menos sorpresas de las que uno espera. Empezando por su guión, la película da muchas vueltas a lo mismo una y otra vez, haciendo que su clímax o lo que la audiencia espera ver se retuerza sobre si mismo una y otra y otra vez. Lo que quiero decir aquí es que, a manera de alabo y crítica, la estructura de “Surveillance” no es muy fácil de marcar, ya que uno no sabe cuando está llegando al punto crítico de las cosas. Eso es algo admirable en el sentido que las cosas que ocurren en la historia toman a la audiencia con la guardia baja, pero al mismo tiempo el guión de Lynch y Harper no es tan fuerte como para soportar la mayoría de su duración de hora y media sin ver un lugar a donde la historia podría llegar a anclar. El filme simplemente es testimonio, tras testimonio (claro, cada uno con su respectivo flashback a los hechos) y la verdad lo que los personajes cuentan que hacen y ocurre no es tan interesante para empezar. Lo interesante de la película, o el desarrollo de la historia se desmenuza en los puntos de vista de los diferentes personajes pero lo que realmente importa no se devela hasta el último tramo, obviamente, pero todo el tiempo anterior la película perdió una sorprendente cantidad de tiempo en virtualmente nada interesante, o de peso para la historia.
Jennifer Lynch crea una atmósfera de incomodidad y perdición en la película que ayudó mucho a sentirse uno desesperado con la historia, pensando que su conclusión o algún giro en la trama será perverso y pervertido, interesante, fuerte, pero la verdad es que “Surveillance” es mucha promesa pero poca sustancia, y creo yo que el filme actúa y se cree, más interesante, alternativo e inteligente de lo que es. Su ‘giro’ final es totalmente predecible y el último tramo es casi en momentos ridículo con un par de tintes a escenas fuera de contexto y ‘surreales’ de la escuelita de Papá David. Las actuaciones sostienen a la película en el lugar correcto la mayoría del tiempo con entregas sólidas de un muy raro Bill Pullman además de una sobria y convincente Julia Ormond en los papeles de los agentes del FBI. Mientras que Ryan Simpkins muestra talento a su temprana edad, Pell James cumple su parte y Kent Harper logra hacer su personaje notar entregando una actuación bien marcada. Michael Ironside también se muestra aquí y como en su mayoría de papeles, funciona perfectamente.
“Surveillance” tiene un par de sorpresas gore, pero el filme no es tan ‘oscuro’, ni tan ‘violento’ ni tan ‘psicológico’ como muchos lo llaman, la verdad “Surveillance” se siente como que intenta de manera muy obvia ser todas esas cosas y en momentos roza la línea de lograrlo, pero en la mayoría de las veces se queda a medias. Y así, la película termina siendo un ejemplo interesante, y un paso en la dirección correcta para su directora Jennifer Lynch aunque el filme no es todo lo que yo pensaba y esperaba, pero sus méritos no desaparecen por ello. “Surveillance” tiene un elenco sólido con buenas actuaciones, una historia algo lenta y algo redundante pero que a fin de cuentas es interesante y mantiene a su espectador viendo. Un ejercicio interesante en la mezcla de géneros y elementos que en mi opinión, no terminó de cocinarse por completo.