Tarde, pero seguro. Una de las películas que más esperaba de éste 2009 finalmente llegó a las pantallas de cine de mi ciudad. Llegó a México hace un rato ya, pero había tardado (lo que se sintió como una eternidad) en llegar a los cines locales porque yo la esperaba con bastantes ansias. El filme, es “Inglourious Basterds” con su traducción literal, “Bastardos Sin Gloria” como su título en México para mi sorpresa, ya que usualmente se encargan de cambiarle el nombre a las películas de manera casi siempre nefasta. Pero bueno, “Inglourious Basterds” es la película más nueva del muy aclamado Quentin Tarantino, cineasta cuya filmografía estoy seguro que no se necesita repetir porque la mayoría de las personas, cinéfilas o no, conoce al menos dos títulos del director así que la estampa Tarantino habla por sí sola. Recuerdo haber leído que el director Estadounidense tenía en mente ésta película desde hace bastante tiempo solamente que no podía contener el montón de páginas que había escrito de “Inglourious Basterds” en una película con 2 horas o 2 horas y media de duración. Pues, finalmente lo hizo, terminando con un corte de 152 minutos Tarantino finalmente lanzó “Inglourious Basterds” como su 6ta película dirigida por él y con un guión de su autoría (bueno sin contar “Jackie Brown” que Tarantino adaptó de una novela de Elmore Leonard). El filme, toma prestado el título de un filme llamado “The Inglourious Basterds” de 1978 dirigido por Enzo G. Castellari, y dicha película es considerada (ahora con la ayuda de la popularidad que le brindó Tarantino) como el máximo exponente del subgénero conocido como Macaroni Combat, que como el Spaghetti Western con, bueno, los Westerns, el Macaroni Combat es el género de películas de guerra que eran usualmente dirigidas y producidas por Italianos. Tarantino siendo fan de éste género, al igual que muchos otros decidió homenajearlo como el acostumbra con éste filme del 2009 “Inglourious Basterds” escribiendo el título en inglés de forma incorrecta para que se vea más hardcore y diferenciarla del filme original o algo así me imagino, aunque yo nunca estuve muy de acuerdo con que el título oficial estuviera mal escrito.
Para mí, “Inglourious Basterds” representaba una esperanza de que Quentin Tarantino, naturalmente uno de mis directores favoritos, se reivindicara un poco después de que a mis ojos falló de manera bastante fuerte con su último intento que prometía mucho, “Death Proof” (A Prueba de Muerte, en México) su homenaje al cine Grindhouse y de exploitation que fue parte de la dupla cinematográfica lanzada con ese título acompañando a “Planet Terror” (Planeta Terror, en México) de Robert Rodriguez en el 2007. “Death Proof” tuvo cosas muy rescatables y claro, está algo lejos de ser un desperdicio total, pero para mí sin duda alguna es la peor película de Tarantino, con personajes irritantes, mal actuados y muy forzados (Kurt Russell aquí es la excepción). Para mí, con “Kill Bill” (Kill Bill: La Venganza, en México), el homenaje a Tarantino al cine de kung-fu que tanto le gusta entre otros subgéneros, el cineasta se empezó a crecer demasiado auto proclamándose el rey geek cinematográfico (que si lo es) y el hombre que hace lo que quiere y termina siendo una película buena y exitosa (que con “Death Proof” no ocurrió, para nada). Con ese aire de grandeza, Tarantino lanzó su propuesta de homenaje Grindhouse con “Death Proof” y parece que lo hizo sin imaginarse una audiencia, porque sus muy aclamados diálogos suenan forzados, nada interesantes y su elenco en su mayoría (de nuevo, excepto Russell) fue atroz. Pero esa es otra historia. El punto es que “Inglourious Basterds” prometía mucho para mí, ¿vivió a la altura de mis expectativas personales?
El filme nos sitúa en, como todos debemos de saber, la Segunda Guerra Mundial, cuando Francia estaba siendo ocupada por los Nazis. Las fuerzas Alemanas en Francia son lideradas por el Coronel Hans Landa (Christoph Waltz) apodado “El Cazador de Judíos” quién es un experto en encontrar hasta el último judío escondido en Francia. Mientras que una vez, una joven judía se escapó de su captura y así Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) se esconde con una falsa identidad siendo la dueña de un cinema donde los Nazis pretenden ser anfitriones de una proyección de una película de propaganda Alemana, proyectada ante todo el alto mando del partido Nazi. Al mismo tiempo, hay una unidad de soldados Estadounidenses apodados “Los Bastardos” y liderados por el Teniente Aldo Raine (Brad Pitt) que se encuentra en Francia, tras líneas enemigas con la misión de matar todos los nazis que puedan y con la proyección de la película, van a tener muchos Nazis importantes en un mismo lugar.
“Inglorious Basterds” fue una película que me sorprendió en el hecho de que al principio yo me espera un filme mucho más al estilo frenético y de acción como lo fue “Kill Bill” mientras que el filme es mucho más teatral y con diálogo como su motor principal, siendo así un producto mucho más en la vena de “Pulp Fiction” (Tiempos Violentos, en México) claro, yendo al cine tenía en mente que así iba a hacer por muchas reseñas que me tocó leer antes de verla, pero éste fue un aspecto que no tenía en mente al saber de la película. No lo digo como algo malo, si no como una observación interesante. En “Inglourious Basterds” la acción y la violencia vienen en segundo lugar, después del peso de los personajes, diálogo y actuación. Pero, definitivamente el filme si tiene más de un par de escenas interesantes de tiroteos y violencia gráfica que viene a cambiar de tono varias secuencias que comienzan siendo fuertes en intercambio de diálogos y de tensión. Eso para mí fue una de las cualidades más fuertes de la película, ya que Tarantino y los actores encuentran la manera adecuada de ir subiendo la tensión en una escena de diálogo y aunque para muchos esto haya parecido como que alargó varias escenas de más, ese fue el detalle que hizo que funcionaran tan bien, como la secuencia con la que abre la película con el magnífico Christoph Waltz robándose el show de manera extraordinaria.
De hecho, la mayoría del elenco funcionó de manera completamente satisfactoria, desde los actores que tuvieron personajes más protagónicos hasta los que aparecieron en una sola escena. Comenzamos con Waltz, quién interpreta al Coronel Landa que fue un delicioso villano que quedará recordado en el ámbito cinematográfico sin duda, con una carisma siniestra bastante interesante. Claro que tenemos que mencionar a Brad Pitt que fue también un elemento tremendo de la película con su héroe rústico Aldo Raine. El resto de “Los Bastardos” funcionaron de manera bien entregada, como Til Schweiger quién interpreta a Hugo Stiglitz, no tiene muchas líneas pero su personaje fue memorable y me hubiera gustado más escenas con él, B.J. Novak interpreta a Smithson Utivich que también dio una actuación sobria y bien hecha. El director de cine Eli Roth, compinche cinéfilo de Tarantino y responsable de escribir y dirigir filmes de horror sólidos como “Cabin Fever” (La Cabaña Sangrienta, en México) y “Hostel” (Hostal, en México) actúa aquí en el papel del Sargento Donny Donowitz y aunque Roth tuvo sus momentos, su actuación es muy exagerada y fuera de tono con las demás, y su papel debería de haber ido a alguien más, a alguien que fuera actor al menos. Michael Fassbender fue genial e intenso al igual que el Canadiense, Mike Myers en un cameo efectivo interpretando a un general Británico. Las dos mujeres principales en el elenco Mélanie Laurent y Diane Kruger (a quién usualmente no soporto) lograron dar interpretaciones notorias con personajes de peso, y claro una no se salva que sus pies sean filmados por el fetichista lente de Tarantino, como en la mayoría de sus películas. También cabe mencionar a la aparición que hace Martin Wuttke en el rol de Adolf Hitler, interpretándolo cómicamente en su papel iracundo y cliché.
Al final, “Inglourious Basterds” es un respiro de aire fresco, ya que toma el siempre-muy-serio-y-con-justa-razón tema del Holocausto, los Nazis, la muerte de judíos, etc. y lo parodia de manera efectiva, homenajeando al Macaroni Combat, que no es un subgénero muy conocido para el público en general. Aquí Tarantino continúa tomando lo no mainstream y tratando de hacerlo mainstream como con “Grindhouse” también insertando un soundtrack multifacético y efectivo, con acordes musicales fuertes y con títulos setenteros superimpresos en la pantalla de vez en cuando para designar nombres de personajes y ese tipo de cosas. Definitivamente Tarantino se reivindica después de su tropiezo con “Death Proof” pero aún así algunas mecánicas de la película se sienten un tanto artificiales como tanta maldita charla acerca del cine Alemán y Europeo de los años 40’s y ese tipo de cosas, si, Tarantino eres un devoto cinéfilo, ya lo sabemos todos, no necesitas seguir recalcándolo. Pero al final de todo, eso es parte de su tan único estilo."Each and every man under my command owes me 100 nazi scalps. And I want my scalps." - Aldo Raine

El filme comienza con dos agentes del FBI, Sam Hallaway (Bill Pullman) y Elizabeth Anderson (Julia Ormond) que viajan a una estación rural de policía para interrogar a varios testigos que tuvieron un encuentro con un par de brutales asesinos seriales en la carretera. Los testigos incluyen a la pequeña Stephanie (Ryan Simpkins), la adolescente drogadicta, Bobbi (Pell James) y el oficial de policía Jack Bennett (Kent Harper) y así observamos en la historia los diferentes puntos de vista de los acontecimientos tratando de armar quién dice la verdad y quién no, y la identidad de éste par de asesinos.
La premisa de la película, en lo personal, me sonó muy prometedora, como una especie de thriller detectivezco, psicológico y violento. Pero la verdad “Surveillance” encierra muchísimo menos sorpresas de las que uno espera. Empezando por su guión, la película da muchas vueltas a lo mismo una y otra vez, haciendo que su clímax o lo que la audiencia espera ver se retuerza sobre si mismo una y otra y otra vez. Lo que quiero decir aquí es que, a manera de alabo y crítica, la estructura de “Surveillance” no es muy fácil de marcar, ya que uno no sabe cuando está llegando al punto crítico de las cosas. Eso es algo admirable en el sentido que las cosas que ocurren en la historia toman a la audiencia con la guardia baja, pero al mismo tiempo el guión de Lynch y Harper no es tan fuerte como para soportar la mayoría de su duración de hora y media sin ver un lugar a donde la historia podría llegar a anclar. El filme simplemente es testimonio, tras testimonio (claro, cada uno con su respectivo flashback a los hechos) y la verdad lo que los personajes cuentan que hacen y ocurre no es tan interesante para empezar. Lo interesante de la película, o el desarrollo de la historia se desmenuza en los puntos de vista de los diferentes personajes pero lo que realmente importa no se devela hasta el último tramo, obviamente, pero todo el tiempo anterior la película perdió una sorprendente cantidad de tiempo en virtualmente nada interesante, o de peso para la historia.
Jennifer Lynch crea una atmósfera de incomodidad y perdición en la película que ayudó mucho a sentirse uno desesperado con la historia, pensando que su conclusión o algún giro en la trama será perverso y pervertido, interesante, fuerte, pero la verdad es que “Surveillance” es mucha promesa pero poca sustancia, y creo yo que el filme actúa y se cree, más interesante, alternativo e inteligente de lo que es. Su ‘giro’ final es totalmente predecible y el último tramo es casi en momentos ridículo con un par de tintes a escenas fuera de contexto y ‘surreales’ de la escuelita de Papá David. Las actuaciones sostienen a la película en el lugar correcto la mayoría del tiempo con entregas sólidas de un muy raro Bill Pullman además de una sobria y convincente Julia Ormond en los papeles de los agentes del FBI. Mientras que Ryan Simpkins muestra talento a su temprana edad, Pell James cumple su parte y Kent Harper logra hacer su personaje notar entregando una actuación bien marcada. Michael Ironside también se muestra aquí y como en su mayoría de papeles, funciona perfectamente.
“Surveillance” tiene un par de sorpresas gore, pero el filme no es tan ‘oscuro’, ni tan ‘violento’ ni tan ‘psicológico’ como muchos lo llaman, la verdad “Surveillance” se siente como que intenta de manera muy obvia ser todas esas cosas y en momentos roza la línea de lograrlo, pero en la mayoría de las veces se queda a medias. Y así, la película termina siendo un ejemplo interesante, y un paso en la dirección correcta para su directora Jennifer Lynch aunque el filme no es todo lo que yo pensaba y esperaba, pero sus méritos no desaparecen por ello. “Surveillance” tiene un elenco sólido con buenas actuaciones, una historia algo lenta y algo redundante pero que a fin de cuentas es interesante y mantiene a su espectador viendo. Un ejercicio interesante en la mezcla de géneros y elementos que en mi opinión, no terminó de cocinarse por completo.
La película comienza dándonos una muestra de cómo un grupo de amigos incluyendo al mujeriego Neil (Danny Dyer), a Mikey (Noel Clarke) y Graham (Emil Marwa) discuten con sus parejas porque planean irse a pasar un fin de semana entre amigos bebiendo y divirtiéndose en una pequeña villa en las afueras de Londres llamada Moodley. Todo esto es para hacerle pasar un buen rato a Vince (Stephen Graham) quién está pasando por un doloroso divorcio. Una vez llegando a Moodley, nuestros protagonistas se dan cuenta que parece que no hay nadie más en toda la localidad, o bueno, excepto mujeres, pero lo raro es que éstas mujeres no son normales. Algo ocurrió en la villa de Moodley que convirtió a todas las mujeres en una especie de zombies, un montón de iracundos, y feministas caníbales determinadas a devorar a cualquier hombre que se cruce en su camino.
Claro, a mí el concepto de “Doghouse” me sonó bastante casposo y por lo mismo interesante, además de que las escenas en el trailer hacían ver a la película como un ejercicio de horror comedia bastante entretenido. ¿Entonces fue cierto? En parte sí y en parte no. A mí no me gusta ser moralista cuando califico a las películas y me gusta tomarlas por lo que son, entretenimiento, y no me voy a poner a llamar a la película como un producto “misógino” y que “denigra a las mujeres” aunque en parte, debo de admitir que pone al sexo femenino en una luz bastante humillante, aunque claro, me imagino que todo es en sana diversión. Pero, ser “misógina” y “denigrante a las mujeres” no es el problema mayor que sufre “Doghouse”, eso lo podemos dejar de lado. El problema mayor que yo consideré es que la verdad el filme no combina bien sus elementos de horror, los de comedia, y sus intentos de drama resultando en un producto que la verdad no es tan entretenido como uno piensa al principio.
Jake West dirige una película divertida en el sentido que, algunos de los protagonistas logran levantar la cinta de manera sólida como lo hicieron en parte Danny Dyer, y el muy buen actor Stephen Graham que es bienvenido en casi cada papel que toma. Ellos hacen que los diálogos muchas veces ridículos tomen forma y suenen de cierta manera correctos y hasta causen risa. Aunque el resto del elenco haya sido deficiente en su mayoría comenzando por el muy, pero muy forzado Noel Clarke, y continuando con Lee Ingleby que su personaje Matt fue un auténtico cliché aunque el actor intentó lo que pudo por hacerlo carismático y memorable. “Doghouse” comienza rápidamente a meterse en su historia y sus elementos de horror ya que la sangre empieza a brotar y las persecuciones a ocurrir cuando el filme lleva alrededor de 20 minutos, tiempo que usa en presentar a sus personajes de maneras bastante ridículas. El filme es violento, característica que es notable en Jake West ya que su “Evil Aliens” (que aún no he visto) es extremadamente gore y casposo. El guión de Dan Schaffer es como una B-Movie, que no tiene nada de malo pero los aspectos un poco más realistas y el tono de la película choca mucho, creo yo, con los elementos casposos e irreales que maneja la película y la verdad, su violencia y gore no es tan inventivo, gráfico ni memorable como para considerarla una exploitation para recordar o que ese fuera su gancho para verla.
“Doghouse” simplemente es, el filme no es del todo malo, claro, tiene un par de buenos gags, un par de escenas gore divertidas, y una trama bastante “políticamente incorrecta” como le llaman y un concepto que llama la atención. Lo que pasó es que a mi me parece que la ejecución de “Doghouse” se quedó a medias, tratando de revindicar a sus personajes y su “odio por las mujeres” en ciertos sentidos. El filme no siguió una línea de horror, comedia, suspenso o drama de manera derecha, bifurcándose a cada rato y haciendo que el filme pierda un tono, una identidad y haciendo que muchas de los diferentes aspectos del filme choquen y no tengan armonía. Eso es lo que se busca en las comedias de horror, una mezcla de géneros que en teorías son “opuestos” pero dada la química correcta pueden converger de manera muy entretenida. Esperemos que más intenta Inglaterra en éste rubro, siempre es interesante estar a la expectativa. En cuanto a “Doghouse”, puede ser una opción para pasar el rato si se es fan del género, si no, creo que no. 
Antes que nada, intentaremos resumir un poco su ‘trama’ por así llamarla. “Trick ‘r Treat” es ambientada en un pequeño pueblo de Ohio, en la noche de Halloween, y el filme nos cuenta cuatro historias que se entrelazan en ciertos puntos. Una es sobre un director de escuela (Dylan Baker) que tiene una vida secreta como asesino serial, otra cuenta la historia de una virginal adolescente (Anna Paquin) en busca de su hombre ideal para su primera vez. También la de un grupo de jóvenes que juegan una muy mala broma, y la historia de un ermitaño que odia el Halloween (Brian Cox) pero poco se imagina que le costará caro.
El filme “Trick ‘r Treat” como mencioné, es un filme de horror de antología, siendo que cuenta varias historias en una sola película, pero a diferencia de otros filmes de éste tipo como la ya citada “Creepshow”, “Trick ‘r Treat” no se limita a separarlas por secciones o tener algo que se le llama wrap-around story osea una historia que da pie a que las otras historias se cuenten (como un montón de chicos en una fogata, o dispositivos similares) “Trick ‘r Treat” cuenta éstas historias como si realmente estuvieran pasando, todas al mismo tiempo más o menos y mezclando personajes por aquí y por allá, pero aún así permitiéndole a la audiencia diferenciar una narración de la otra. Diré desde ahora que aunque “Trick ‘r Treat” no es un filme perfecto, simplemente es un esfuerzo muchísimo más apreciado y original que muchas de las películas de horror que han salido en los últimos años, digo, los remakes no me molestan tanto como a otros, pero la verdad que otra cosa sería si tuviéramos productos como éstos más seguido. Michael Dougherty dirige de manera segura, y la estética de la película fue simplemente genial, desde el comienzo con la secuencia de créditos en forma de comic, y durante todo su metraje, el filme para mí, fue impecable visualmente.
Mientras que “Trick ‘r Treat” no es para niños, ya que tiene referencias sexuales y algo de violencia gráfica aunque no muy excedida en el gore, a mi me recordó (especialmente con el segmento que involucra a aquellos pre-adolescentes) a episodios de series televisivas como “Are You Afraid of the Dark?” (¿Le Temes a la Oscuridad?, en México) o “Goosebumps” (Escalofríos, en México) que me encantaba ver cuando estaba más joven, y esto no lo digo como queja, sino que sentí una nostalgia muy acogedora. En el aspecto actoral, el elenco principal trabaja bien, empezando con Dylan Baker que hace tiempo que no lo veía en pantalla tiene un papel interesante como el director escolar/asesino serial. Anna Paquin hace lo que tiene que hacer como la clásica “chica virginal” (y hasta se llama Laurie, ¿haciendo alusión al personaje clásico de “Halloween” de John Carpenter?) y tenemos a un Brian Cox maquillado con prostéticos para hacerlo ver aún más como un viejo cascarrabias. Éstas para mí, fueron las caras conocidas, además de Leslie Bibb que tiene un papel bastante reducido aquí. También destacamos al pequño y tenebroso Quinn Lord que interpreta al que está fichado como “Sam” que es el pequeño ser disfrazado con un saco en la cabeza con botones como ojos que agracia el poster del filme.
En general, puedo decir que necesitamos más películas como “Trick ‘r Treat”, esas películas de horror que te recuerdan a los clásicos, esas películas de horror originales que te entretienen de manera diferente por no tener ningún referente a su historia. El filme tiene un buen elenco, un buen libreto, buena dirección y estética y varios giros en su trama que fueron, claro, lo que le dio sabor a las historias que se contaron, porque a fin de cuentas, ¿Qué es una película de antología sin giros en su trama? Sin duda alguna, éste es un clásico en potencia, una de esas películas que estoy seguro de poner en mi lista de recomendaciones para ver en épocas de Halloween. Un vistazo muy bien merecido.
Primero que nada la premisa nos sitúa en un futuro no especificado, y durante los créditos iniciales de la película se nos va explicando con forma de clips de noticias y entrevistas como la humanidad a perfeccionado tanto la robótica como para crear robots controlados por los pensamientos. Así, una corporación crea los “surrogates” o “sustitutos” una versión robot de uno mismo que permite vivir la vida de una manera más libre y sin miedos, además de poder crear una imagen física de uno mismo diferente a la que nos tocó al nacer. Cuando una persona real, u “operador” es asesinado a través de su sustituto, la promesa de vivir la vida sin miedos se encuentra en juego, ya que la persona sufre el peligro de morir aún controlando su robot sustituto. Ahí es donde entra el agente del FBI, Tom Greer (Bruce Willis) y su compañera Jennifer Peters (Radha Mitchell) para investigar el asesinato. Después de que Greer se desconecta de su sustituto y decide tomar el caso en carne propia, descubre una conspiración que involucra al creador de los sustitutos, el Dr. Lionel Canter (James Cromwell) y al líder del movimiento anti-sustitutos simplemente conocido como “El Profeta” (Ving Rhames).
“Surrogates” es una película que inmediatamente te recuerda a otra con una estética y premisa bastante similar, claro, por los que no se hayan dado cuenta desde que vieron el trailer, me refiero a la película de acción ciencia ficción del 2004, “I, Robot” (Yo, Robot, en México) dirigida por Alex Proyas. A mí, “I, Robot” me pareció una película bastante interesante, y como digo, es muchísimo muy parecida a “Surrogates” en cuanto a que para empezar, tratan con robots, tienen al mismo actor (James Cromwell) en el papel del creador de esos mismos robots, son encabezadas por una superestrella y su historia gira alrededor de un misterioso asesinato. La diferencia entre “I, Robot” y “Surrogates” es que “I, Robot” tenía un mejor equilibrio entre su narrativa y la acción visual. Creo que “Surrogates” cojea un poco en el segundo departamento, claro, el filme tiene una premisa excepcional y la verdad me llamó mucho la atención cuando supe de lo que se iba a tratar, pero a fin de cuentas creo que su esqueleto de thiller rutinario de conspiración terminó aplastando el par de escenas de acción medianamente entretenidas que tiene.
Digo, Jonathan Mostow es un director que sin duda alguna sabe dirigir acción, autos chocando, cosas que explotan, etc. pero a fin de cuentas no invertimos tanto en los personajes como para hacer que sea algo más que una escena de acción cualquiera. Además de que la estructura de las mismas no me emocionarion tanto como otras películas algo vacías que tienen escenas de acción tremendas. En “Surrogates” básicamente las secuencias de acción se reducen a dos, la primera es una persecución a pie, del sustituto del personaje de Bruce Willis persiguiendo a otro, y la segunda, es una persecución del personaje de Bruce Willis persiguiendo en automóvil al sustituto de otro personaje que va a pie, pero dado que es un robot salta muy alto y corre muy rápido y todo eso. Espero haberme explicado. Lo que quiero decir es que “Surrogates” es un filme futurista estéticamente muy bien confeccionado y su premisa es sin duda interesante, pero le faltó acción para completar un paquete divertido en todos los aspectos.
En el aspecto actoral, Bruce Willis es uno de mis actores favoritos que posee una carisma innegable, y la verdad, aunque el papel le quede algo chico, Willis se las ingenia para poder inyectarle un humor negro por aquí y por allá y por hacerlo un héroe medianamente rescatable, aunque la verdad le faltó mucho a su personaje. No se si está más definido en la novela gráfica. Radha Mitchell estuvo genérica, normal, cumple son lo suyo. Rosamund Pike entrega un papel un poco más “emotivo” de lo que pensé y su acento Estadounidense funciona muchísimo mejor aquí que en “Doom”, bien por eso. James Cromwell tiene un muy limitado tiempo en pantalla, mientras que Ving Rhames causa algo de risa en el papel del hippie-gurú-profeta con rastas en el cabello. En fin, “Surrogates” no es una película del todo efectiva, ya que le falta algo de chispa en el departamento de la acción, y el filme visita lugares algo explorados en términos de historia y estética (parece un extraño cruce entre "I, Robot" y "The 6th Day")pero aún así Bruce Willis es un protagonista efectivo y el filme no es para nada una mala opción para divertirse durante una hora y media una tarde lenta. Un paquete de acción ciencia ficción light para disfrutarse sin muchas expectativas.
A veces ser seguidor del género del horror puede ser algo doloroso, digo, en éste hermoso género hay muchísimas cintas tremendas, pero también hay mucha basura, y mucha de esa basura tiene que pasar por el filtro personal para poder pues, discernir las que te gustan y las que no te gustan. Algunas se ven tan malas que no te llaman la atención, otras tan malas que te encienden la chispa de la curiosidad, esto me pasó con la película de la que hablo hoy. Fui al cine a ver el slasher remake, “Sorority Row”, (Secreto de Sangre, en México) la nueva versión de un slasher no muy conocido del año 1983 “The House on Sorority Row”, digo ‘no muy conocido’ porque no se cuenta siempre dentro de los grandes slashers con un genial antagonista, pero entre el género del horror si es una película que se menciona, al menos al hablar de su subgénero, el slasher. En lo personal yo nunca vi “The House on Sorority Row” pero cuando vi el trailer de su nueva versión 2009, “Sorority Row” el morbo de ir a ver lo mala que era me movió a ir a echarle un vistazo. Fue más o menos exactamente lo que me esperaba. El remake del 2009 es dirigido por Stewart Hendler, un director no muy experimentado del cuál no había oído nada hasta el momento que oí de éste remake. El guión actualizado corre de la mano de Josh Stolberg y Pete Goldfinger, basados claro, en el libreto original de Mark Rosman llamado “Seven Sisters”. Con un director desconocido, al igual que un par de guionistas no muy experimentados en el género del horror, un elenco absolutamente horrible y con una premisa casposa, “Sorority Row” pintaba para ser un paquete de diversión inigualablemente infumable, esas películas “so-bad-it’s-good”.
Claro, como mencioné al principio, yo esperaba que “Sorority Row” fuera una mala película, digo, todos los indicadores estaban ahí. Pero no se porque yo esperaba una película un poco más mala-leche, me refiero a más chicas desnudas, más asesinatos y principalmente más sangrientos y
Mientras que la película tuvo tal vez un par de asesinatos interesantes, la mayoría de la película se reduce a muertes aburridas, demasiado secas y ya muy vistas y su muy pregonada desnudez son escenas breves de universitarias en un baño comunal. No hay sexo, no hay gore, no hay nada para elevar un poco a “Sorority Row” al menos en una especie de nivel exploitation o video-nasty. El elemento del arma asesina fue interesante, esa cruceta con punta de flecha, cuchillo, etc. fue algo de lo más memorable de la película y que lástima que no se usó más. En términos actorales, el filme es sin exagerar mucho, de lo peor. Briana Evigan encabeza el elenco como la víctima principal y sensata que siempre sabe “que algo está mal” y la chica ruda en turno. Leah Pipes estuvo semiefectiva en su papel de la uber-bitch, Jessica, la clásica chica popular sin alma. Rumer Willis, hija de Bruce Willis y Demi Moore interpreta a la chica nerd aquí luciendo un par de anteojos para decirnos que es estudiosa. Horrendo papel. Audrina Patridge de “The Hills” tiene un papel sumamente mínimo aquí y aún así nos damos cuenta que es horrible para actuar. A fin de cuentas, el elenco juvenil femenino de "Sorority Row" termina siendo uno de los ensambles más irritantes en el universo slasher, y quería la dolorosa muerte de cada una de ellas. También tenemos a Julian Morris, a quién recordamos como el joven Británico de la película “Cry_Wolf” (La Próxima Víctima, en México) y claro, a la mismísima Princesa Leia, Carrie Fisher interpretando a la Madre de la fraternidad, la Sra. Crenshaw en un pequeño papel que se cumple bien.
Al fin de cuentas “Sorority Row” fue un mal slasher, y no un mal slasher en el sentido que es bueno para rentarlo con tus amigos y disfrutarlo, sino que es simplemente malo, casi no hay nada bueno del filme, y las cosas que son al menos decentes no son los suficientes para ponerlas en la balanza y que al menos hagan un contrapeso con lo malo. El filme es un slasher rutinario, seco, blando y hasta aburrido en veces, pero algo que si rescaté de él, es que como mencioné, 
Como dije, “District 9” es una película cuya existencia me tomó por sorpresa. Uno que le gusta el cine, pues se entera de la concepción de varios proyectos y los va siguiendo mientras toman forma, directores, elenco, primeras fotos, sets, trailers, todo. Pero “District 9” simplemente me enteré de ella el día que estrenaron su trailer en línea, pero a veces es mejor así, vi los dos minutos aproximadamente de metraje que se enseñó y pude percibir una especie de falso-documental o mockumentary interesante, y después al presenciar su segundo trailer me di cuenta que la película encerraba una carga de adrenalina de ciencia ficción al menos lo suficientemente poderosa como para despertar mi curiosidad. La trama de “District 9” no es algo que se pueda percibir fácilmente solamente viendo el trailer y eso siempre es algo bueno, ya que cuando uno está viendo la película se interesa y se deja llevar mucho más. Mencioné lo de mockumentary y de hecho el filme así empieza, mostrando perspectivas de los personajes tomando en cuenta que los están filmando, y presentando entrevistas de personajes hablando sobre la historia del filme, y resulta interesante porque nos pone en contexto y cuando la trama de la película levanta vuelo, entonces ya tenemos una película más “convencional” en el sentido que olvida su técnica cinema-verité.
Blomkamp es sólido dirigiendo ésta película y sin duda tiene un futuro muy, pero muy brillante en el campo de la ciencia ficción y acción. “District 9” es un filme arrollador, emocionante y bastante bien confeccionado en términos técnicos. Los sets y las locaciones están muy bien armadas, dándonos una película de ciencia ficción desarrollada en un submundo de pobreza y suciedad en los barrios bajos Sudafricanos, un choque de temáticas y universos que creo que nunca se había visto en cine. La acción está bastante bien filmada, y la película no se detiene en mostrar sólidas escenas de violencia de vez en cuando, pero todo funciona porque se sostiene en un sólido libreto y en sólidas actuaciones. Los efectos especiales definitivamente funciona bien, usando efectos de maquillaje prácticos para escenas de transformación o para algunas escenas de gore y el CGI usado para las secuencias necesarias, que terminan siendo muchas, pero está bien porque “District 9” posee de los mejores gráficos por computadora que me ha tocado presenciar últimamente. Éstos alienígenas, denominados “prawns” son creados meticulosamente y de manera tan atenta que su textura se mezcla con la ambientación y realmente parecen reales. A causa de esto, los prawns se manejan en escenas de acción y violencia, y hasta drama sorprendentemente bien. Las actuaciones son muy bien llevadas, obviamente el más fuerte de los aplausos para el actor Sharlto Copley, a quién no recuerdo haber visto en otras películas, quién interpreta a nuestro héroe por default, Wikus Van de Merwe y que la verdad carga toda la película en sus hombros, muy bien hecho.
Yo no se si fue por el afán de hacer ésta película una especie de crítica a la segregación de razas, o al fortalecimiento de fronteras, pero creo que a veces ésta raza alienígena actuaba demasiado “humana” y cuando vean la película sabrán a que me refiero, a fin de cuentas está bien porque si no hubiera sido así, creo que el filme no hubiera funcionado. Pero al menos hubieran explicado un poco como es que los alienígenas entendían tan fácilmente el inglés y los humanos tan fácilmente el idioma alienígena de los extraterrestres. Pero a fin de cuentas, se aprecia un esfuerzo original y muy interesante como “District 9” en medio de todas las adaptaciones comiqueras, secuelas, precuelas, relanzamientos, etc. este es un filme de seguimiento de culto seguro, una obra bastante bien lograda en el género de ciencia ficción y el cine en general, una carta de presentación sólida para Neill Blomkamp, una muy memorable cinta y claro, de lo mejor en cine que va del año 2009.