Inglaterra se ha tomado el papel de los reyes de la comedia de horror después de que en el 2004 tuvieron un grandísimo éxito con la muy efectiva cinta de Edgar Wright, “Shaun of the Dead” (El Desesperar de los Muertos, en México) y han tratado de replicar la fórmula de comedia fuerte con horror violento con películas como “Lesbian Vampire Killers” del 2008, que fue un experimento interesante aunque ni cerca de estar igual de efectivo como el filme del 2004 y "The Cottage" (Un Oscuro Secreto, en México) del 2008 que también fue un ejercicio algo efectivo en mi opinión. Ahora me tocó ver “Doghouse”, una más reciente comedia de horror. Inglaterra ha exportado cine de terror interesante a través de la última década con exponentes como “Dog Soldiers” (Luna Llena, en México) en el 2002 y “Eden Lake” (Silencio en el Lago, en México) del 2008, que son filmes de horror mas serios, pero no ha tenido el mismo éxito en crear una película que mezcle la comedia y el horror con el equilibrio virtualmente perfecto de “Shaun of the Dead”, que claro, no es una tarea fácil. Pero bueno, “Doghouse” es dirigida por Jake West cineasta y editor Británico quién debutó con su largometraje de muy bajo presupuesto “Evil Aliens” (Conquistadores de Otro Mundo, en México) en el 2005 y posteriormente en el 2006, dirigió una de las secuelas directas al video, “Pumpkinhead: Ashes to Ashes”, ahora con “Doghouse”, West se le ha dado la oportunidad de dirigir un filme de horror de más alto perfil estelarizado por estrellas Británicas muy conocidas. El filme de West es escrito por el guionista también debutante, Dan Schaffer (escritor de una "comic de culto" llamado Dogwitch del cuál yo nunca había oído) y la verdad, “Doghouse” es uno de esos filmes que me llamó muchísimo la atención desde su concepto hasta el trailer, y finalmente le he echado un vistazo, ¿Valió la pena la espera?
La película comienza dándonos una muestra de cómo un grupo de amigos incluyendo al mujeriego Neil (Danny Dyer), a Mikey (Noel Clarke) y Graham (Emil Marwa) discuten con sus parejas porque planean irse a pasar un fin de semana entre amigos bebiendo y divirtiéndose en una pequeña villa en las afueras de Londres llamada Moodley. Todo esto es para hacerle pasar un buen rato a Vince (Stephen Graham) quién está pasando por un doloroso divorcio. Una vez llegando a Moodley, nuestros protagonistas se dan cuenta que parece que no hay nadie más en toda la localidad, o bueno, excepto mujeres, pero lo raro es que éstas mujeres no son normales. Algo ocurrió en la villa de Moodley que convirtió a todas las mujeres en una especie de zombies, un montón de iracundos, y feministas caníbales determinadas a devorar a cualquier hombre que se cruce en su camino.
Claro, a mí el concepto de “Doghouse” me sonó bastante casposo y por lo mismo interesante, además de que las escenas en el trailer hacían ver a la película como un ejercicio de horror comedia bastante entretenido. ¿Entonces fue cierto? En parte sí y en parte no. A mí no me gusta ser moralista cuando califico a las películas y me gusta tomarlas por lo que son, entretenimiento, y no me voy a poner a llamar a la película como un producto “misógino” y que “denigra a las mujeres” aunque en parte, debo de admitir que pone al sexo femenino en una luz bastante humillante, aunque claro, me imagino que todo es en sana diversión. Pero, ser “misógina” y “denigrante a las mujeres” no es el problema mayor que sufre “Doghouse”, eso lo podemos dejar de lado. El problema mayor que yo consideré es que la verdad el filme no combina bien sus elementos de horror, los de comedia, y sus intentos de drama resultando en un producto que la verdad no es tan entretenido como uno piensa al principio.
Jake West dirige una película divertida en el sentido que, algunos de los protagonistas logran levantar la cinta de manera sólida como lo hicieron en parte Danny Dyer, y el muy buen actor Stephen Graham que es bienvenido en casi cada papel que toma. Ellos hacen que los diálogos muchas veces ridículos tomen forma y suenen de cierta manera correctos y hasta causen risa. Aunque el resto del elenco haya sido deficiente en su mayoría comenzando por el muy, pero muy forzado Noel Clarke, y continuando con Lee Ingleby que su personaje Matt fue un auténtico cliché aunque el actor intentó lo que pudo por hacerlo carismático y memorable. “Doghouse” comienza rápidamente a meterse en su historia y sus elementos de horror ya que la sangre empieza a brotar y las persecuciones a ocurrir cuando el filme lleva alrededor de 20 minutos, tiempo que usa en presentar a sus personajes de maneras bastante ridículas. El filme es violento, característica que es notable en Jake West ya que su “Evil Aliens” (que aún no he visto) es extremadamente gore y casposo. El guión de Dan Schaffer es como una B-Movie, que no tiene nada de malo pero los aspectos un poco más realistas y el tono de la película choca mucho, creo yo, con los elementos casposos e irreales que maneja la película y la verdad, su violencia y gore no es tan inventivo, gráfico ni memorable como para considerarla una exploitation para recordar o que ese fuera su gancho para verla.
“Doghouse” simplemente es, el filme no es del todo malo, claro, tiene un par de buenos gags, un par de escenas gore divertidas, y una trama bastante “políticamente incorrecta” como le llaman y un concepto que llama la atención. Lo que pasó es que a mi me parece que la ejecución de “Doghouse” se quedó a medias, tratando de revindicar a sus personajes y su “odio por las mujeres” en ciertos sentidos. El filme no siguió una línea de horror, comedia, suspenso o drama de manera derecha, bifurcándose a cada rato y haciendo que el filme pierda un tono, una identidad y haciendo que muchas de los diferentes aspectos del filme choquen y no tengan armonía. Eso es lo que se busca en las comedias de horror, una mezcla de géneros que en teorías son “opuestos” pero dada la química correcta pueden converger de manera muy entretenida. Esperemos que más intenta Inglaterra en éste rubro, siempre es interesante estar a la expectativa. En cuanto a “Doghouse”, puede ser una opción para pasar el rato si se es fan del género, si no, creo que no. "It could be worse? How many fingers am I holding up? They're fucking eating us! How can it get any worse?!" - Neil

Antes que nada, intentaremos resumir un poco su ‘trama’ por así llamarla. “Trick ‘r Treat” es ambientada en un pequeño pueblo de Ohio, en la noche de Halloween, y el filme nos cuenta cuatro historias que se entrelazan en ciertos puntos. Una es sobre un director de escuela (Dylan Baker) que tiene una vida secreta como asesino serial, otra cuenta la historia de una virginal adolescente (Anna Paquin) en busca de su hombre ideal para su primera vez. También la de un grupo de jóvenes que juegan una muy mala broma, y la historia de un ermitaño que odia el Halloween (Brian Cox) pero poco se imagina que le costará caro.
El filme “Trick ‘r Treat” como mencioné, es un filme de horror de antología, siendo que cuenta varias historias en una sola película, pero a diferencia de otros filmes de éste tipo como la ya citada “Creepshow”, “Trick ‘r Treat” no se limita a separarlas por secciones o tener algo que se le llama wrap-around story osea una historia que da pie a que las otras historias se cuenten (como un montón de chicos en una fogata, o dispositivos similares) “Trick ‘r Treat” cuenta éstas historias como si realmente estuvieran pasando, todas al mismo tiempo más o menos y mezclando personajes por aquí y por allá, pero aún así permitiéndole a la audiencia diferenciar una narración de la otra. Diré desde ahora que aunque “Trick ‘r Treat” no es un filme perfecto, simplemente es un esfuerzo muchísimo más apreciado y original que muchas de las películas de horror que han salido en los últimos años, digo, los remakes no me molestan tanto como a otros, pero la verdad que otra cosa sería si tuviéramos productos como éstos más seguido. Michael Dougherty dirige de manera segura, y la estética de la película fue simplemente genial, desde el comienzo con la secuencia de créditos en forma de comic, y durante todo su metraje, el filme para mí, fue impecable visualmente.
Mientras que “Trick ‘r Treat” no es para niños, ya que tiene referencias sexuales y algo de violencia gráfica aunque no muy excedida en el gore, a mi me recordó (especialmente con el segmento que involucra a aquellos pre-adolescentes) a episodios de series televisivas como “Are You Afraid of the Dark?” (¿Le Temes a la Oscuridad?, en México) o “Goosebumps” (Escalofríos, en México) que me encantaba ver cuando estaba más joven, y esto no lo digo como queja, sino que sentí una nostalgia muy acogedora. En el aspecto actoral, el elenco principal trabaja bien, empezando con Dylan Baker que hace tiempo que no lo veía en pantalla tiene un papel interesante como el director escolar/asesino serial. Anna Paquin hace lo que tiene que hacer como la clásica “chica virginal” (y hasta se llama Laurie, ¿haciendo alusión al personaje clásico de “Halloween” de John Carpenter?) y tenemos a un Brian Cox maquillado con prostéticos para hacerlo ver aún más como un viejo cascarrabias. Éstas para mí, fueron las caras conocidas, además de Leslie Bibb que tiene un papel bastante reducido aquí. También destacamos al pequño y tenebroso Quinn Lord que interpreta al que está fichado como “Sam” que es el pequeño ser disfrazado con un saco en la cabeza con botones como ojos que agracia el poster del filme.
En general, puedo decir que necesitamos más películas como “Trick ‘r Treat”, esas películas de horror que te recuerdan a los clásicos, esas películas de horror originales que te entretienen de manera diferente por no tener ningún referente a su historia. El filme tiene un buen elenco, un buen libreto, buena dirección y estética y varios giros en su trama que fueron, claro, lo que le dio sabor a las historias que se contaron, porque a fin de cuentas, ¿Qué es una película de antología sin giros en su trama? Sin duda alguna, éste es un clásico en potencia, una de esas películas que estoy seguro de poner en mi lista de recomendaciones para ver en épocas de Halloween. Un vistazo muy bien merecido.
Primero que nada la premisa nos sitúa en un futuro no especificado, y durante los créditos iniciales de la película se nos va explicando con forma de clips de noticias y entrevistas como la humanidad a perfeccionado tanto la robótica como para crear robots controlados por los pensamientos. Así, una corporación crea los “surrogates” o “sustitutos” una versión robot de uno mismo que permite vivir la vida de una manera más libre y sin miedos, además de poder crear una imagen física de uno mismo diferente a la que nos tocó al nacer. Cuando una persona real, u “operador” es asesinado a través de su sustituto, la promesa de vivir la vida sin miedos se encuentra en juego, ya que la persona sufre el peligro de morir aún controlando su robot sustituto. Ahí es donde entra el agente del FBI, Tom Greer (Bruce Willis) y su compañera Jennifer Peters (Radha Mitchell) para investigar el asesinato. Después de que Greer se desconecta de su sustituto y decide tomar el caso en carne propia, descubre una conspiración que involucra al creador de los sustitutos, el Dr. Lionel Canter (James Cromwell) y al líder del movimiento anti-sustitutos simplemente conocido como “El Profeta” (Ving Rhames).
“Surrogates” es una película que inmediatamente te recuerda a otra con una estética y premisa bastante similar, claro, por los que no se hayan dado cuenta desde que vieron el trailer, me refiero a la película de acción ciencia ficción del 2004, “I, Robot” (Yo, Robot, en México) dirigida por Alex Proyas. A mí, “I, Robot” me pareció una película bastante interesante, y como digo, es muchísimo muy parecida a “Surrogates” en cuanto a que para empezar, tratan con robots, tienen al mismo actor (James Cromwell) en el papel del creador de esos mismos robots, son encabezadas por una superestrella y su historia gira alrededor de un misterioso asesinato. La diferencia entre “I, Robot” y “Surrogates” es que “I, Robot” tenía un mejor equilibrio entre su narrativa y la acción visual. Creo que “Surrogates” cojea un poco en el segundo departamento, claro, el filme tiene una premisa excepcional y la verdad me llamó mucho la atención cuando supe de lo que se iba a tratar, pero a fin de cuentas creo que su esqueleto de thiller rutinario de conspiración terminó aplastando el par de escenas de acción medianamente entretenidas que tiene.
Digo, Jonathan Mostow es un director que sin duda alguna sabe dirigir acción, autos chocando, cosas que explotan, etc. pero a fin de cuentas no invertimos tanto en los personajes como para hacer que sea algo más que una escena de acción cualquiera. Además de que la estructura de las mismas no me emocionarion tanto como otras películas algo vacías que tienen escenas de acción tremendas. En “Surrogates” básicamente las secuencias de acción se reducen a dos, la primera es una persecución a pie, del sustituto del personaje de Bruce Willis persiguiendo a otro, y la segunda, es una persecución del personaje de Bruce Willis persiguiendo en automóvil al sustituto de otro personaje que va a pie, pero dado que es un robot salta muy alto y corre muy rápido y todo eso. Espero haberme explicado. Lo que quiero decir es que “Surrogates” es un filme futurista estéticamente muy bien confeccionado y su premisa es sin duda interesante, pero le faltó acción para completar un paquete divertido en todos los aspectos.
En el aspecto actoral, Bruce Willis es uno de mis actores favoritos que posee una carisma innegable, y la verdad, aunque el papel le quede algo chico, Willis se las ingenia para poder inyectarle un humor negro por aquí y por allá y por hacerlo un héroe medianamente rescatable, aunque la verdad le faltó mucho a su personaje. No se si está más definido en la novela gráfica. Radha Mitchell estuvo genérica, normal, cumple son lo suyo. Rosamund Pike entrega un papel un poco más “emotivo” de lo que pensé y su acento Estadounidense funciona muchísimo mejor aquí que en “Doom”, bien por eso. James Cromwell tiene un muy limitado tiempo en pantalla, mientras que Ving Rhames causa algo de risa en el papel del hippie-gurú-profeta con rastas en el cabello. En fin, “Surrogates” no es una película del todo efectiva, ya que le falta algo de chispa en el departamento de la acción, y el filme visita lugares algo explorados en términos de historia y estética (parece un extraño cruce entre "I, Robot" y "The 6th Day")pero aún así Bruce Willis es un protagonista efectivo y el filme no es para nada una mala opción para divertirse durante una hora y media una tarde lenta. Un paquete de acción ciencia ficción light para disfrutarse sin muchas expectativas.
A veces ser seguidor del género del horror puede ser algo doloroso, digo, en éste hermoso género hay muchísimas cintas tremendas, pero también hay mucha basura, y mucha de esa basura tiene que pasar por el filtro personal para poder pues, discernir las que te gustan y las que no te gustan. Algunas se ven tan malas que no te llaman la atención, otras tan malas que te encienden la chispa de la curiosidad, esto me pasó con la película de la que hablo hoy. Fui al cine a ver el slasher remake, “Sorority Row”, (Secreto de Sangre, en México) la nueva versión de un slasher no muy conocido del año 1983 “The House on Sorority Row”, digo ‘no muy conocido’ porque no se cuenta siempre dentro de los grandes slashers con un genial antagonista, pero entre el género del horror si es una película que se menciona, al menos al hablar de su subgénero, el slasher. En lo personal yo nunca vi “The House on Sorority Row” pero cuando vi el trailer de su nueva versión 2009, “Sorority Row” el morbo de ir a ver lo mala que era me movió a ir a echarle un vistazo. Fue más o menos exactamente lo que me esperaba. El remake del 2009 es dirigido por Stewart Hendler, un director no muy experimentado del cuál no había oído nada hasta el momento que oí de éste remake. El guión actualizado corre de la mano de Josh Stolberg y Pete Goldfinger, basados claro, en el libreto original de Mark Rosman llamado “Seven Sisters”. Con un director desconocido, al igual que un par de guionistas no muy experimentados en el género del horror, un elenco absolutamente horrible y con una premisa casposa, “Sorority Row” pintaba para ser un paquete de diversión inigualablemente infumable, esas películas “so-bad-it’s-good”.
Claro, como mencioné al principio, yo esperaba que “Sorority Row” fuera una mala película, digo, todos los indicadores estaban ahí. Pero no se porque yo esperaba una película un poco más mala-leche, me refiero a más chicas desnudas, más asesinatos y principalmente más sangrientos y
Mientras que la película tuvo tal vez un par de asesinatos interesantes, la mayoría de la película se reduce a muertes aburridas, demasiado secas y ya muy vistas y su muy pregonada desnudez son escenas breves de universitarias en un baño comunal. No hay sexo, no hay gore, no hay nada para elevar un poco a “Sorority Row” al menos en una especie de nivel exploitation o video-nasty. El elemento del arma asesina fue interesante, esa cruceta con punta de flecha, cuchillo, etc. fue algo de lo más memorable de la película y que lástima que no se usó más. En términos actorales, el filme es sin exagerar mucho, de lo peor. Briana Evigan encabeza el elenco como la víctima principal y sensata que siempre sabe “que algo está mal” y la chica ruda en turno. Leah Pipes estuvo semiefectiva en su papel de la uber-bitch, Jessica, la clásica chica popular sin alma. Rumer Willis, hija de Bruce Willis y Demi Moore interpreta a la chica nerd aquí luciendo un par de anteojos para decirnos que es estudiosa. Horrendo papel. Audrina Patridge de “The Hills” tiene un papel sumamente mínimo aquí y aún así nos damos cuenta que es horrible para actuar. A fin de cuentas, el elenco juvenil femenino de "Sorority Row" termina siendo uno de los ensambles más irritantes en el universo slasher, y quería la dolorosa muerte de cada una de ellas. También tenemos a Julian Morris, a quién recordamos como el joven Británico de la película “Cry_Wolf” (La Próxima Víctima, en México) y claro, a la mismísima Princesa Leia, Carrie Fisher interpretando a la Madre de la fraternidad, la Sra. Crenshaw en un pequeño papel que se cumple bien.
Al fin de cuentas “Sorority Row” fue un mal slasher, y no un mal slasher en el sentido que es bueno para rentarlo con tus amigos y disfrutarlo, sino que es simplemente malo, casi no hay nada bueno del filme, y las cosas que son al menos decentes no son los suficientes para ponerlas en la balanza y que al menos hagan un contrapeso con lo malo. El filme es un slasher rutinario, seco, blando y hasta aburrido en veces, pero algo que si rescaté de él, es que como mencioné, 
Como dije, “District 9” es una película cuya existencia me tomó por sorpresa. Uno que le gusta el cine, pues se entera de la concepción de varios proyectos y los va siguiendo mientras toman forma, directores, elenco, primeras fotos, sets, trailers, todo. Pero “District 9” simplemente me enteré de ella el día que estrenaron su trailer en línea, pero a veces es mejor así, vi los dos minutos aproximadamente de metraje que se enseñó y pude percibir una especie de falso-documental o mockumentary interesante, y después al presenciar su segundo trailer me di cuenta que la película encerraba una carga de adrenalina de ciencia ficción al menos lo suficientemente poderosa como para despertar mi curiosidad. La trama de “District 9” no es algo que se pueda percibir fácilmente solamente viendo el trailer y eso siempre es algo bueno, ya que cuando uno está viendo la película se interesa y se deja llevar mucho más. Mencioné lo de mockumentary y de hecho el filme así empieza, mostrando perspectivas de los personajes tomando en cuenta que los están filmando, y presentando entrevistas de personajes hablando sobre la historia del filme, y resulta interesante porque nos pone en contexto y cuando la trama de la película levanta vuelo, entonces ya tenemos una película más “convencional” en el sentido que olvida su técnica cinema-verité.
Blomkamp es sólido dirigiendo ésta película y sin duda tiene un futuro muy, pero muy brillante en el campo de la ciencia ficción y acción. “District 9” es un filme arrollador, emocionante y bastante bien confeccionado en términos técnicos. Los sets y las locaciones están muy bien armadas, dándonos una película de ciencia ficción desarrollada en un submundo de pobreza y suciedad en los barrios bajos Sudafricanos, un choque de temáticas y universos que creo que nunca se había visto en cine. La acción está bastante bien filmada, y la película no se detiene en mostrar sólidas escenas de violencia de vez en cuando, pero todo funciona porque se sostiene en un sólido libreto y en sólidas actuaciones. Los efectos especiales definitivamente funciona bien, usando efectos de maquillaje prácticos para escenas de transformación o para algunas escenas de gore y el CGI usado para las secuencias necesarias, que terminan siendo muchas, pero está bien porque “District 9” posee de los mejores gráficos por computadora que me ha tocado presenciar últimamente. Éstos alienígenas, denominados “prawns” son creados meticulosamente y de manera tan atenta que su textura se mezcla con la ambientación y realmente parecen reales. A causa de esto, los prawns se manejan en escenas de acción y violencia, y hasta drama sorprendentemente bien. Las actuaciones son muy bien llevadas, obviamente el más fuerte de los aplausos para el actor Sharlto Copley, a quién no recuerdo haber visto en otras películas, quién interpreta a nuestro héroe por default, Wikus Van de Merwe y que la verdad carga toda la película en sus hombros, muy bien hecho.
Yo no se si fue por el afán de hacer ésta película una especie de crítica a la segregación de razas, o al fortalecimiento de fronteras, pero creo que a veces ésta raza alienígena actuaba demasiado “humana” y cuando vean la película sabrán a que me refiero, a fin de cuentas está bien porque si no hubiera sido así, creo que el filme no hubiera funcionado. Pero al menos hubieran explicado un poco como es que los alienígenas entendían tan fácilmente el inglés y los humanos tan fácilmente el idioma alienígena de los extraterrestres. Pero a fin de cuentas, se aprecia un esfuerzo original y muy interesante como “District 9” en medio de todas las adaptaciones comiqueras, secuelas, precuelas, relanzamientos, etc. este es un filme de seguimiento de culto seguro, una obra bastante bien lograda en el género de ciencia ficción y el cine en general, una carta de presentación sólida para Neill Blomkamp, una muy memorable cinta y claro, de lo mejor en cine que va del año 2009.
“Drag Me to Hell” fue sin duda una película de horror (¿si es que se le puede llamar horror?) bastante divertida, ya que como es ya costumbre de Raimi, mezcla lo terrorífico con lo exagerado y lo cómico para crear un poderoso coctel de diversión. Claro, debo de mencionar que la película es muy divertida y muy disfrutable y todas esas cosas, siendo un respiro del típico filme de horror clasificado PG-13 ya bastante cansino y la verdad muy redundante. El filme de Raimi fue una bocanada de aire fresco, diferente y muy apreciable, pero la verdad es que casi me construía a mi mismo otro concepto más alto del filme al ver como las críticas a nivel global empezaron a adorar demasiado a la película, si, claro, es divertida, bien hecha y todo, tal vez hasta de lo mejor del año, pero creo que fue inflada de cierta manera. Aún así, la película de Raimi no me decepcionó en lo absoluto ya que terminó siendo exactamente lo que yo esperaba de ella.
Los hermanos Sam e Ivan Raimi escribieron un libreto (supuestamente que originalmente concibieron por allá desde el año 1993) bastante divertido, con una premisa básica, pero hasta donde he visto, no muy explorada en filmes de alto perfil. Claro, Raimi en su dirección, escritura y manufactura de la película hace más de un par de referencias a la serie de su creación, “The Evil Dead” y hay una secuencia en particular que bien podría pertenecer al remake de dicha película. El filme, aún portando la segura clasificación PG-13 se las ingenia para salirse un poco de la media, y además de entregar sustos baratos donde de pronto sale una imagen súbita con altos acordes de música, el filme también contiene secuencias muy interesantes y caricaturescas, típicas de Sam Raimi incluyendo cosas bastante mala leche (como la escena con el gato) y muy, muy asquerosas , y no hablo obviamente de gore, debido a la clasificación de la película, y claro, esto es muy apreciado. También, el filme sufrió de un par de fallas, o al menos cosas que me molestaron un poco, primeramente fue el mal uso de efectos de computadora en un par de escenas que creo que la verdad hubieran funcionado mejor con efectos prácticos en vez de usar un CGI que la verdad se vio peor que mediocre un par de veces. Otra cosa es en términos del guión, que la verdad no se si el giro argumental final se pensó como un giro sorpresa o no, porque la verdad si es que se pensó como sorpresa, no funcionó así, es totalmente previsible. De todas maneras, cuando las cosas que sabía que ocurrirían, ocurren, aún seguí estando satisfecho y pienso que el filme cerró en una nota tremenda, y terminé estando muy divertido.
Claro, “Drag Me to Hell” contiene actuaciones bien entregadas que ayudan a que la película sea lo efectiva que fue empezando con Alison Lohman quien interpretó a una personaje principal más que carismática, algo real, algo genuina, y además se nota que la actriz soportó bastantes daños de mano del director Sam Raimi que al igual que su personaje la hizo pasar un infierno al filmar, jeje. El siempre correcto Justin Long interpreta aquí un papel algo más serio de lo que esperaba, y lo hace bastante bien. Lorna Raver definitivamente se sitúa dentro de los personajes antagónicos más tétricos de los últimos tiempos interpretando a la viejecilla infernal, la Sra. Ganosh. El resto del elenco como David Paymer, Dileep Rao y Adriana Barraza fueron muy efectivos y creíbles en sus respectivos roles. “Drag Me to Hell” como ya mencioné es un balde de agua fría en la moda de las recientes películas de género clasificadas PG-13 ya que es una historia original, no basada en ninguna historia Asiática, que contiene una mala leche interesante, momentos asquerosos, divertidos y desgarradores. Creo que vale muchísimo la pena verse, y como fan del género yo la consideré una hora y media completamente divertidas. 
Stuart Gordon es un artesano en el ámbito de hacer cine, y lo hace bien, como dije, todos los filmes que he visto de él tienen algún elemento rescatable, interesante, memorable. En la primera temporada de Masters of Horror, Gordon dirige “Dreams in the Witch-House” (Pesadillas en la Casa Sombría, en México) también basado en uno de los relatos clásicos de H.P. Lovecraft, pero aquí adaptado por el mismo Gordon y su colaborador usual Dennis Paoli, quién adaptó “Dagon” y colaboró para adaptar “Re-Animator”. Ambos Gordon y Paoli colaboran para crear un episodio memorable de la primera temporada del programa televisivo de antología de horror.
La historia de “Dreams in the Witch-House” nos centra con el estudiante universitario Walter Gilman (Ezra Godden) quién escribe su tesis acerca de teorías interdimensionales, contando con poco dinero, decide rentar un cuarto ofrecido en una vieja casona de más de 300 años de antiguedad, cuyos inquilinos incluyen a personas como el viejo supersticioso Masurewicz (Campbell Lane) y la madre soltera, Frances Elwood (Chelah Horsdal). Después de una noche en su nuevo hogar, Walter empieza a sufrir pesadillas bastante intensas donde lo visita una rata con cara de humano, y una bruja que lo acosa. Pronto, Walter empieza a cuestionar su cordura, pero al mismo tiempo comienza a darse cuenta que es un peón en el plan de una maligna bruja que trata de usarlo para cometer un acto muy desagradable.
Al principio “Dreams in the Witch-House” no me parecía un episodio de lo más interesante, y cuando la serie era nueva y leía todas las sinopsis de los capítulos, definitivamente éste era uno de los que menos me llamaba la atención, aún siendo dirigido por Stuart Gordon. La verdad, no me llaman mucho la atención las brujas y las historias que incluyen magia o ese tipo de elementos del horror un poco mas… “fantasiosos” por llamarlos así. Pero al ver la historia desenvolverse en “Dreams in the Witch-House” me fui adentrando en una pequeña pesadilla bastante efectiva con una mala leche muy aceptada y unas imágenes genuinamente tétricas y bien logradas con el presupuesto apretado del programa de televisión. Al principio como dije, el episodio comienza siendo uno de esos tipos de historia donde ves a un hombre descendiendo en la locura al parecer donde uno no sabe discernir bien que es real y que no lo es, y la verdad a veces ese tipo de ambigüedad no suele manejarse bien y uno termina perdiendo un poco el interés, pero mientras “Dreams in the Witch-House” se aproxima a su desenlace uno empieza a hallarle el sentido a la historia y la verdad, su conclusión fue una, en mi opinión, muy, pero muy satisfactoria incorporando elementos esparcidos en la historia y afirmando que las cosas que vimos, son cosas que realmente estaban ocurriendo. Aquí no se sufre el “era todo un sueño” ni ningún tipo de esos finales tramposos.
El horror es bien manejado, y contiene su cantidad reglamentaria de sangre derramada, y un par de efectos especiales bien logrados de parte del genial Gregory Nicotero y Howard Berger, que se encargan del departamento de efectos prácticos de todos los episodios de la serie. Pero “Dreams in the Witch-House” no se trata de gore, sangre y monstruos, sino de una serie de pesadillas que van torturando a nuestro pobre protagonista haciéndolo un peligro para él mismo y otras personas. Ezra Godden, quien interpreta a Walter, nuestro personaje principal, creo yo hace un buen trabajo llevando la historia de éste episodio en sus hombros y cumple su papel de forma efectiva. A propósito, Walter es estudiante de Miskatonic University, genial guiño al universo Lovecraftiano de "Re-Animator". El viejo Campbell Lane, interpreta al clásico viejo que dice “estás advertido” antes de que las cosas horrendas pasen, pero es claramente ignorado, y lo hace bien. Chelah Horsdal es el personaje femenino aquí, interpretando a la vecina de Walter, y también cumple su función como debe de ser y hasta mostrando un poco de sus atributos en pantalla que no se niega que son muy bienvenidos. “Dreams in the Witch-House” es un mediometraje interesante, tétrico, bien logrado y la verdad contiene una historia que no se complica mucho, va al punto y contiene más de un par de imágenes dignas del género del horror. Aunque no tenía fe en ésta historia, Stuart Gordon logró hacerla uno de los episodios que aprecio de la primera temporada de Masters of Horror inyectándole ese bizarrismo y aspecto diferente que logra darle a sus películas. Éste es uno interesante para ver.