
Por allá por el año 2000, descubrí en las repisas de
Blockbuster Video una película que me sorprendió y me entretuvo mucho, sin antes hacer aclaración que no fue mi propia curiosidad, sino la constante recomendación casi al punto de molestarme de parte de un amigo que me decía que le echara un vistazo, y me alegro que haya sido tan insistente. El filme es
“The Boondock Saints” lanzada en el año 1999, conocida en México como
“El Quinto Infierno”. La historia de ésta película es algo conocida y particular, tanto que se hizo un documental sobre su creación,
“Overnight” que es una especie de crónica de cómo el cantinero convertido en guionista/director de la noche a la mañana, el estadounidense Troy Duffy, tuvo su trato de ensueño con Miramax para producir su guión,
“The Boondock Saints” dejándolo a él mismo dirigirlo, con un presupuesto de 15$ millones de dólares. Aunque también se detalla en el documental como Duffy era un egocéntrico y déspota de lo peor y como su sueño se desmoronó rápidamente. A fin de cuentas,
“The Boondock Saints” se produjo por menos de la mitad del presupuesto inicialmente especificado, y el resultado fue, pues, bastante bueno. En lo personal, debo decir que el filme me gustó muchísimo y más porque nunca había escuchado de él cuando lo vi hace 10 años y eso siempre le agrega un poco más de poder a la sorpresa. Al igual que a mí, a mucha gente le gustó la película. Y mucho. Debido a los incidentes de Columbine en E.U. la película fue restringida a una muy, pero muy reducida exhibición en cines para luego pasar al formato casero donde encontró su audiencia. Claro, así convirtiéndose en un
Cult classic o un
clásico de culto haciendo que el ego de su escritor/director creciera de nuevo. Después de disputas, charlas, negociaciones y todos esos embrollos de la industria cinematográfica, Troy Duffy tuvo la oportunidad de filmar la esperada secuela de su
clásico de culto y en el 2009, una década después del estreno de la primera, se estrenó la segunda parte,
“The Boondock Saints II: All Saints Day”. El
trailer me dejó un sabor de boca difícil de clasificar, digo, se veía como una película con potencial entretenido virtualmente todo el elenco sobreviviente regresa para la secuela (a excepción de Willem Dafoe, más o menos) pero, algo estaba mal, algo no encajaba de manera correcta. Decidí no pensar mucho sobre ello y no informarme mucho sobre la película y simplemente verla. ¿A fin de cuentas Troy Duffy dirigió una entrada digna del nivel de entretenimiento de su predecesora después de tanto tiempo?

La película nos lleva con los protagonistas, los
“Saints” del título vaya, los hermanos Connor (
Sean Patrick Flanery) y Murphy McManus (
Norman Reedus) que viven con su padre (
Billy Connolly) en Irlanda llevando una vida campirana y pacífica, todos con el cabello y la barba crecida (claro, para mostrar que ha pasado el tiempo y que su vida es más libre de preocupaciones) ocupándose de una granja familiar. Cuando en Boston, un sacerdote es asesinado dentro de una iglesia copiando el mismo
modus operandi de los McManus (para incriminarlos, pues) entonces ellos se cortan el cabello y la barba, recogen su armamento y se regresan a tierras estadounidenses para atrapar a quién sea que trata de manchar su nombre. Detrás de éste asesinato se encuentra, claro, el nuevo jefe de la mafia, Concezio Yakavetta (
Judd Nelson) quién quiere atraer a los hermanos McManus para poder vengarse de lo que le hicieron a su padre (“
Papa” Joe Yakavetta, el villano de la película anterior). Así los hermanos McManus planean manchar las calles con sangre en su búsqueda por el responsable, pero no antes de que se les una a su élite club un hiperactivo mexicano llamado Romeo (
Clifton Collins, Jr.). Mientras tanto, el departamento de policía recibe a una sagaz agente del FBI, Eunice Bloom (
Julie Benz) quién está encargada de poner a los hermanos McManus tras las rejas.

Para no dar falsas esperanzas acerca de mi opinión sobre la película, simplemente diré para empezar a discutirla que
“The Boondock Saints II: All Saints Day” es una de las secuelas más decepcionantes que he visto, y una de las peores películas que me ha tocado ver últimamente. Troy Duffy toma todo lo bueno e interesante que había en la primera película y lo recicla, exagera, ridiculiza y básicamente se orina en su alguna vez llamativo concepto al intentar de sobremanera ser
cool y
gracioso. El guión de la película es básicamente lo mismo que su antecesora sin agregar ningún tipo de vuelta de tuerca o giro argumental interesante, excepto tal vez, una subtrama completamente mal ejecutada y pobremente justificada sobre el pasado de
Il Duce, osea el personaje de Billy Connolly, osea el padre de los hermanos McManus, y como él desde su juventud fue un vigilante vengador destructor de criminales. Eso es lo que Troy Duffy trae a la mesa como elemento “nuevo” e interesante, intenta desmantelar los inicios de nuestros personajes principales y darles un poco más de razón a su causa, pero simplemente se siente que Duffy completó el guión a partir de trozos y trozos de historia que se fue sacando de la manga sobre la marcha solo para poder justificar el hacer lo mismo que hizo la primera película, pero aquí con desastrosos resultados. En términos de dirección, la película intenta ser dinámica con algunos cortes rápidos, usualmente al pie de un
comedy beat que muy probablemente no funciona y no hace reír, incluye
flashbacks en blanco y negro de la primera película y una escena con
look estilo
grindhouse que no hace nada más que molestar al espectador. La acción es filmada de manera perezosa, sin nada de estilo, nada de vida, nada de interés. Claro, se requiere algo de destreza para poder hacer un tiroteo interesante visualmente, y Troy Duffy más o menos lo hizo efectivamente en la primera película pero aquí simplemente se le cae cada escena que intenta hacer
cool mediante excesiva cámara lenta y cortes mal hechos.

Después, el punto importante aquí es que Troy Duffy reemplaza a su cuota de personajes con otros, David Della Rocco quién interpreta, pues, a un personaje llamado Rocco en la primera película fue un tremendo elemento cómico y la verdad es de lo mejor y más memorable de la película, pero claro, todos que la vimos sabemos que el muere. Así que el
personaje cómico ahora le toca a Clifton Collins Jr. interpretando a Romeo, el estereotipo mexicano que constantemente es insultado con alguna majadería racial. Collins Jr. usualmente un actor sólido y serio interpreta aquí a una caricatura completamente hueca, insulsa y ridículamente tonta, y esto es lo que quieren que pase como el
“nuevo Saint” que se une con los hermanos McManus… ¿Porqué? Porque descubrió sus identidades y lo pidió de manera graciosa y los convenció. El
“Funny Man” original, el personaje de Rocco regresa a través de una horrible y demasiado larga
Dream Sequence o algo parecido, que la verdad hubiera sido mejor dejarlo en el cuarto de edición. Claro, el carismático personaje del agente del FBI Paul Smecker (interpretado por el magnífico Willem Dafoe en la primera película) es reemplazado aquí por su "protegida", la agente Eunice Bloom. La personaje es interpretada por Julie Benz quién pasea un horriblemente estridente acento del sur de Estados Unidos y aunque no conozcamos a la actriz, sabemos que es falso aunque sea de cierta manera convincentemente actuado. Fuera de ser atractiva, mandona y… sureña, Eunice Bloom no es ni graciosa, ni empática, ni interesante, ni nada. El papel del villano, originalmente bien efectuado por Carlo Rota como “
Papa” Joe Yakavetta, pasa al personaje de su hijo Concezio (interpretado por Judd Nelson, un actor casi 3 años más viejo que Rota). Nelson hace lo que puede, pero su papel es tan escaso, tan vacío y delgado que no da cabida para imponerse como un tipo duro y maldito (en un punto de la película Concezio se esconde en su propio
panic room). El Yakavetta original al mismo tiempo siendo gracioso era despiadado (el mató a Rocco en la primera película con un certero tiro en el pecho), aquí Concezio simplemente es un monigote gritón, que frunce mucho el seño e intenta escupir algunas frases en italiano. Muy mal.

El resto del elenco pues, ya lo conocemos. Tenemos a Sean Patrick Flanery y Norman Reedus, dos actores estadounidenses fingiendo un acento irlandés y cabe notar que en ésta secuela se les nota más la edad y ya no pasan tanto como muchachotes rebeldes. Flanery y Reedus irritan haciendo una especie de parodia de sus personajes Connor y Murphy. Sobre actuados, falsos, y simplemente fastidiosos, esa química infantil que tenían en el primer filme definitivamente no regresó con ellos. Billy Connolly parecía ser el único interesado en hacer su papel remotamente creíble y efectivo, pero con todo el andamiaje de mediocridad alrededor de él, su pequeña contribución no sirve de nada. Otro punto, acerca de los personajes, que realmente me irritó es el súbito protagonismo que se les da a los personajes de los detectives Greenly, Dolly y Duffy interpretados por Bob Marley (sí, así se llama), David Ferry y Brian Mahoney respectivamente. Éstos personajes ya presentados como relleno y pausa cómica ocasional en la primera película, de pronto obtienen un protagonismo de verdad patético ya que es el trío de personajes más irritantes, sobre actuados y menos graciosos que he visto en muchísimo tiempo. Y éstas son solo algunas quejas que tengo acerca de
“The Boondock Saints II: All Saints Day”, secuela de una película que realmente me encanta y que orgullosamente forma parte de mi colección. Que mal rato.

En conclusión,
“The Boondock Saints II: All Saints Day” es un completo desperdicio de tiempo que podría haber sido bien invertido en cualquier otra cosa. Claro, de haberme dicho que el filme era una basura de todas maneras lo hubiera visto así que ese punto, al menos para mí es nulo. Pero lo digo yo también, la película no sirve, virtualmente todo de ella es desechable, y lo peor es que hasta me ha hecho cuestionar la calidad de la primera película, me siento tentado a poner el DVD y verla con un ojo mucho más exigente a ver si en realidad es “todo lo que recuerdo” pero no, la primera
“The Boondock Saints” no sufrirá por los errores de su horrible secuela. El filme es una horrible continuación manchada por ridículas sobreactuaciones, personajes huecos, una historia completamente vacía y reciclada y un irritante esfuerzo por posicionar su estatus del
macho alfa en el universo de
películas para hombres con sus muy forzadas escenas que intentan emanar testosterona a más no poder. Solo me queda decir que no la recomiendo si buscas una película bien hecha y entretenida, y si eres fan de la primera, menos.
“We are totally fucked! Not just fucked. Like elephant dick, pound in the ass, no reach-around, jungle fucked!” – Detective Greenly