El director de la película de la que hablo hoy, quien es uno de mis cineastas favoritos, tiene una filmografía bastante variada. Hablo de Sam Raimi, y claro, muchos lo conocen como un director que se centra en el ámbito de la fantasía/horror pero la verdad es que ha hecho bastantes cosas alejadas de ese género. Raimi, claro, es mejor conocido como el creador y director de la película icónica de horror de 1981 “The Evil Dead” (El Despertar del Diablo, en México) y sus secuelas “Evil Dead II: Dead by Dawn” (El Despertar del Diablo II, en México) y “Army of Darkness” (El Ejército de las Tinieblas, en México). Claro, en el 2002, Sam Raimi saltó a la fama al hacerse cargo de dirigir la lucrativa franquicia cinematográfica de “Spider-Man” (El Hombre Araña, en México), pero además de esos créditos que son los que le han dado mucha notoriedad, Raimi también es responsable del western, “The Quick and the Dead” (Rápida y Mortal, en México), el romance deportivo “For Love of the Game” (Por Amor, en México) y el efectivo thriller, “A Simple Plan” (El Plan, en México). No todos los filmes de Sam Raimi que he visto me han vuelto loco pero se que es responsable de filmes que son de mis favoritos y que me han gustado mucho. Aunque realmente, la carrera de Sam Raimi no está afincada en el género del horror, (de hecho hablando estrictamente en términos específicos, el único filme de horror serio que ha dirigido es la primera “Evil Dead”) ahora se pregona el “regreso al horror” del director. El filme responsable es “Drag Me to Hell” (Arrástrame al Infierno, en México) una loca pero divertida cinta de horror campy y tipo serie-B que la verdad parte de una idea bastante básica. El filme es escrito por el mismo Sam Raimi y su hermano Ivan, quién colaboró con Sam para escribir “Army of Darkness” y también co-escribió el sólido filme de Sam Raimi, “Darkman” (Darkman: El Rostro de la Venganza, en México). Entonces, ¿Qué tal está el “regreso al horror” de Sam Raimi?
Primero que nada, la historia de “Drag Me to Hell” nos presenta a Christine Brown (Alison Lohman) una joven profesionista que trabaja como oficial de préstamos en un banco, y Christine tiene el ojo bien puesto en un ascenso a la posición de asistente gerencial. Su jefe, Jim Jacks (David Paymer) está pensando darle el ascenso a ella, o a su rival, Stu Rubin (Reggie Lee) así que Christine intenta darle una impresión positiva al Sr. Jacks. Cuando una viejecilla gitana, la Sra. Ganosh (Lorna Raver) llega a su oficina pidiendo una tercera extensión de crédito, Christine se la niega obligando a la Sra. Ganosh a rogar por la extensión, aunque Christine aún se niega. Por lo tanto, la Sra. Ganosh maldice a Christine, haciendo que un antiguo demonio llamado Lamia la atormente durante 3 días, después de eso, Lamia se llevará el alma de Christine directo al infierno. Así, ella tiene solamente 3 escasos días para averiguar como deshacerse de la maldición volviendo su vida y la de su novio, Clay Dalton (Justin Long) un total infierno.
“Drag Me to Hell” fue sin duda una película de horror (¿si es que se le puede llamar horror?) bastante divertida, ya que como es ya costumbre de Raimi, mezcla lo terrorífico con lo exagerado y lo cómico para crear un poderoso coctel de diversión. Claro, debo de mencionar que la película es muy divertida y muy disfrutable y todas esas cosas, siendo un respiro del típico filme de horror clasificado PG-13 ya bastante cansino y la verdad muy redundante. El filme de Raimi fue una bocanada de aire fresco, diferente y muy apreciable, pero la verdad es que casi me construía a mi mismo otro concepto más alto del filme al ver como las críticas a nivel global empezaron a adorar demasiado a la película, si, claro, es divertida, bien hecha y todo, tal vez hasta de lo mejor del año, pero creo que fue inflada de cierta manera. Aún así, la película de Raimi no me decepcionó en lo absoluto ya que terminó siendo exactamente lo que yo esperaba de ella.
Los hermanos Sam e Ivan Raimi escribieron un libreto (supuestamente que originalmente concibieron por allá desde el año 1993) bastante divertido, con una premisa básica, pero hasta donde he visto, no muy explorada en filmes de alto perfil. Claro, Raimi en su dirección, escritura y manufactura de la película hace más de un par de referencias a la serie de su creación, “The Evil Dead” y hay una secuencia en particular que bien podría pertenecer al remake de dicha película. El filme, aún portando la segura clasificación PG-13 se las ingenia para salirse un poco de la media, y además de entregar sustos baratos donde de pronto sale una imagen súbita con altos acordes de música, el filme también contiene secuencias muy interesantes y caricaturescas, típicas de Sam Raimi incluyendo cosas bastante mala leche (como la escena con el gato) y muy, muy asquerosas , y no hablo obviamente de gore, debido a la clasificación de la película, y claro, esto es muy apreciado. También, el filme sufrió de un par de fallas, o al menos cosas que me molestaron un poco, primeramente fue el mal uso de efectos de computadora en un par de escenas que creo que la verdad hubieran funcionado mejor con efectos prácticos en vez de usar un CGI que la verdad se vio peor que mediocre un par de veces. Otra cosa es en términos del guión, que la verdad no se si el giro argumental final se pensó como un giro sorpresa o no, porque la verdad si es que se pensó como sorpresa, no funcionó así, es totalmente previsible. De todas maneras, cuando las cosas que sabía que ocurrirían, ocurren, aún seguí estando satisfecho y pienso que el filme cerró en una nota tremenda, y terminé estando muy divertido.
Claro, “Drag Me to Hell” contiene actuaciones bien entregadas que ayudan a que la película sea lo efectiva que fue empezando con Alison Lohman quien interpretó a una personaje principal más que carismática, algo real, algo genuina, y además se nota que la actriz soportó bastantes daños de mano del director Sam Raimi que al igual que su personaje la hizo pasar un infierno al filmar, jeje. El siempre correcto Justin Long interpreta aquí un papel algo más serio de lo que esperaba, y lo hace bastante bien. Lorna Raver definitivamente se sitúa dentro de los personajes antagónicos más tétricos de los últimos tiempos interpretando a la viejecilla infernal, la Sra. Ganosh. El resto del elenco como David Paymer, Dileep Rao y Adriana Barraza fueron muy efectivos y creíbles en sus respectivos roles. “Drag Me to Hell” como ya mencioné es un balde de agua fría en la moda de las recientes películas de género clasificadas PG-13 ya que es una historia original, no basada en ninguna historia Asiática, que contiene una mala leche interesante, momentos asquerosos, divertidos y desgarradores. Creo que vale muchísimo la pena verse, y como fan del género yo la consideré una hora y media completamente divertidas.
“Drag Me to Hell” fue sin duda una película de horror (¿si es que se le puede llamar horror?) bastante divertida, ya que como es ya costumbre de Raimi, mezcla lo terrorífico con lo exagerado y lo cómico para crear un poderoso coctel de diversión. Claro, debo de mencionar que la película es muy divertida y muy disfrutable y todas esas cosas, siendo un respiro del típico filme de horror clasificado PG-13 ya bastante cansino y la verdad muy redundante. El filme de Raimi fue una bocanada de aire fresco, diferente y muy apreciable, pero la verdad es que casi me construía a mi mismo otro concepto más alto del filme al ver como las críticas a nivel global empezaron a adorar demasiado a la película, si, claro, es divertida, bien hecha y todo, tal vez hasta de lo mejor del año, pero creo que fue inflada de cierta manera. Aún así, la película de Raimi no me decepcionó en lo absoluto ya que terminó siendo exactamente lo que yo esperaba de ella.
Los hermanos Sam e Ivan Raimi escribieron un libreto (supuestamente que originalmente concibieron por allá desde el año 1993) bastante divertido, con una premisa básica, pero hasta donde he visto, no muy explorada en filmes de alto perfil. Claro, Raimi en su dirección, escritura y manufactura de la película hace más de un par de referencias a la serie de su creación, “The Evil Dead” y hay una secuencia en particular que bien podría pertenecer al remake de dicha película. El filme, aún portando la segura clasificación PG-13 se las ingenia para salirse un poco de la media, y además de entregar sustos baratos donde de pronto sale una imagen súbita con altos acordes de música, el filme también contiene secuencias muy interesantes y caricaturescas, típicas de Sam Raimi incluyendo cosas bastante mala leche (como la escena con el gato) y muy, muy asquerosas , y no hablo obviamente de gore, debido a la clasificación de la película, y claro, esto es muy apreciado. También, el filme sufrió de un par de fallas, o al menos cosas que me molestaron un poco, primeramente fue el mal uso de efectos de computadora en un par de escenas que creo que la verdad hubieran funcionado mejor con efectos prácticos en vez de usar un CGI que la verdad se vio peor que mediocre un par de veces. Otra cosa es en términos del guión, que la verdad no se si el giro argumental final se pensó como un giro sorpresa o no, porque la verdad si es que se pensó como sorpresa, no funcionó así, es totalmente previsible. De todas maneras, cuando las cosas que sabía que ocurrirían, ocurren, aún seguí estando satisfecho y pienso que el filme cerró en una nota tremenda, y terminé estando muy divertido.
Claro, “Drag Me to Hell” contiene actuaciones bien entregadas que ayudan a que la película sea lo efectiva que fue empezando con Alison Lohman quien interpretó a una personaje principal más que carismática, algo real, algo genuina, y además se nota que la actriz soportó bastantes daños de mano del director Sam Raimi que al igual que su personaje la hizo pasar un infierno al filmar, jeje. El siempre correcto Justin Long interpreta aquí un papel algo más serio de lo que esperaba, y lo hace bastante bien. Lorna Raver definitivamente se sitúa dentro de los personajes antagónicos más tétricos de los últimos tiempos interpretando a la viejecilla infernal, la Sra. Ganosh. El resto del elenco como David Paymer, Dileep Rao y Adriana Barraza fueron muy efectivos y creíbles en sus respectivos roles. “Drag Me to Hell” como ya mencioné es un balde de agua fría en la moda de las recientes películas de género clasificadas PG-13 ya que es una historia original, no basada en ninguna historia Asiática, que contiene una mala leche interesante, momentos asquerosos, divertidos y desgarradores. Creo que vale muchísimo la pena verse, y como fan del género yo la consideré una hora y media completamente divertidas. "Soon it will be you, who comes begging to me..." - Silvia Ganosh

Stuart Gordon es un artesano en el ámbito de hacer cine, y lo hace bien, como dije, todos los filmes que he visto de él tienen algún elemento rescatable, interesante, memorable. En la primera temporada de Masters of Horror, Gordon dirige “Dreams in the Witch-House” (Pesadillas en la Casa Sombría, en México) también basado en uno de los relatos clásicos de H.P. Lovecraft, pero aquí adaptado por el mismo Gordon y su colaborador usual Dennis Paoli, quién adaptó “Dagon” y colaboró para adaptar “Re-Animator”. Ambos Gordon y Paoli colaboran para crear un episodio memorable de la primera temporada del programa televisivo de antología de horror.
La historia de “Dreams in the Witch-House” nos centra con el estudiante universitario Walter Gilman (Ezra Godden) quién escribe su tesis acerca de teorías interdimensionales, contando con poco dinero, decide rentar un cuarto ofrecido en una vieja casona de más de 300 años de antiguedad, cuyos inquilinos incluyen a personas como el viejo supersticioso Masurewicz (Campbell Lane) y la madre soltera, Frances Elwood (Chelah Horsdal). Después de una noche en su nuevo hogar, Walter empieza a sufrir pesadillas bastante intensas donde lo visita una rata con cara de humano, y una bruja que lo acosa. Pronto, Walter empieza a cuestionar su cordura, pero al mismo tiempo comienza a darse cuenta que es un peón en el plan de una maligna bruja que trata de usarlo para cometer un acto muy desagradable.
Al principio “Dreams in the Witch-House” no me parecía un episodio de lo más interesante, y cuando la serie era nueva y leía todas las sinopsis de los capítulos, definitivamente éste era uno de los que menos me llamaba la atención, aún siendo dirigido por Stuart Gordon. La verdad, no me llaman mucho la atención las brujas y las historias que incluyen magia o ese tipo de elementos del horror un poco mas… “fantasiosos” por llamarlos así. Pero al ver la historia desenvolverse en “Dreams in the Witch-House” me fui adentrando en una pequeña pesadilla bastante efectiva con una mala leche muy aceptada y unas imágenes genuinamente tétricas y bien logradas con el presupuesto apretado del programa de televisión. Al principio como dije, el episodio comienza siendo uno de esos tipos de historia donde ves a un hombre descendiendo en la locura al parecer donde uno no sabe discernir bien que es real y que no lo es, y la verdad a veces ese tipo de ambigüedad no suele manejarse bien y uno termina perdiendo un poco el interés, pero mientras “Dreams in the Witch-House” se aproxima a su desenlace uno empieza a hallarle el sentido a la historia y la verdad, su conclusión fue una, en mi opinión, muy, pero muy satisfactoria incorporando elementos esparcidos en la historia y afirmando que las cosas que vimos, son cosas que realmente estaban ocurriendo. Aquí no se sufre el “era todo un sueño” ni ningún tipo de esos finales tramposos.
El horror es bien manejado, y contiene su cantidad reglamentaria de sangre derramada, y un par de efectos especiales bien logrados de parte del genial Gregory Nicotero y Howard Berger, que se encargan del departamento de efectos prácticos de todos los episodios de la serie. Pero “Dreams in the Witch-House” no se trata de gore, sangre y monstruos, sino de una serie de pesadillas que van torturando a nuestro pobre protagonista haciéndolo un peligro para él mismo y otras personas. Ezra Godden, quien interpreta a Walter, nuestro personaje principal, creo yo hace un buen trabajo llevando la historia de éste episodio en sus hombros y cumple su papel de forma efectiva. A propósito, Walter es estudiante de Miskatonic University, genial guiño al universo Lovecraftiano de "Re-Animator". El viejo Campbell Lane, interpreta al clásico viejo que dice “estás advertido” antes de que las cosas horrendas pasen, pero es claramente ignorado, y lo hace bien. Chelah Horsdal es el personaje femenino aquí, interpretando a la vecina de Walter, y también cumple su función como debe de ser y hasta mostrando un poco de sus atributos en pantalla que no se niega que son muy bienvenidos. “Dreams in the Witch-House” es un mediometraje interesante, tétrico, bien logrado y la verdad contiene una historia que no se complica mucho, va al punto y contiene más de un par de imágenes dignas del género del horror. Aunque no tenía fe en ésta historia, Stuart Gordon logró hacerla uno de los episodios que aprecio de la primera temporada de Masters of Horror inyectándole ese bizarrismo y aspecto diferente que logra darle a sus películas. Éste es uno interesante para ver.
Me encanta volver a darles un visionado a películas que tenía muchísimo tiempo sin ver y llevarme una grata sorpresa. Eso me ha ocurrido con la película de la que hablo hoy. Muchos consideran al director de cine Paul W.S. Anderson uno bastante malo, ya que todas sus películas nunca han sido favorecidas por las críticas, y la audiencia o los fans usualmente también las tratan bastante mal, aún así, usualmente son éxitos de taquilla. En lo personal, los filmes de Anderson me han gustado bastante, claro, no considero a ninguna de ellas mi favorita en ningún rubro ni nada, pero han cumplido en entretenerme. Nunca he visto su debut de 1994, “Shopping” que según menciona imdb.com es su primer filme, que nunca había oído mencionar ni nada por el estilo, pero le echaré un vistazo si me topo con él algún día. Continuando con su filmografía, viene la adaptación del videojuego “Mortal Kombat” en 1995 que siendo niño me gustó en su tiempo pero con un nuevo visionado mucho más reciente, la verdad se me hizo un poco aburrida, extremadamente casposa y los efectos especiales están horribles, pero vaya, la tolero. Brincando a 1998, “Soldier” (El Último Soldado, en México) por lo que recuerdo es un filme de acción futurista interesante y entretenido aunque no puedo juzgar muy seriamente porque no lo he visto en bastantes años. Luego, en el 2002, después de haber dirigido un filme para la televisión no muy notorio, brincó a la fama al dirigir una esperadísima adaptación de un famoso juego de video, “Resident Evil” y también se encargó de su guión, el filme fue muy exitoso pero las críticas no fueron nada amables con la película que poco tenía que ver con el juego original. Luego, Anderson se encargó de unir dos franquicias de horror-ciencia ficción súper exitosas en el crossover,
Toda ésta recapitulación, además de ilustrar un poco la carrera de Paul W.S. Anderson, es para tratar de comunicar que sus películas siempre son del mismo calibre… entretenidas, comida rápida, fugaces. Las he disfrutado y hasta tengo un par de ellas en mi colección de DVDs, pero no son nada más que entretenimiento básico y no muy memorable. A propósito me salté el título del que hablo hoy en el recuento de la filmografía de Anderson, que es de sus películas de más bajo perfil, y creo yo, su mejor filme hasta ahora. Estoy hablando del pequeño filme de horror-ciencia ficción “Event Horizon” (La Nave de la Muerte, en México) lanzada en 1997. El guión corre por la cuenta de Philip Eisner, que debutó como guionista con éste filme. Así que ¿Cómo funciona Anderson dirigiendo una película de horror seria? o al menos ¿que se toma a sí mismo bastante en serio?
“Event Horizon” comienza con unas leyendas en pantalla explicándonos como en el futuro ya hay colonias lunares permanentes, como la minería comercial en otros planetas es un negocio redondo, etc. y nos sitúa en el año 2047 presentándonos a la tripulación de una nave militar de rescate llamada Lewis & Clark cuyo Capitán es Miller (Laurence Fishburne) y la tripulación tiene a miembros como la Teniente Starck (Joely Richardson) la médica, Peters (Kathleen Quinlan) el piloto, Smith (Sean Pertwee) entre otros. Mientras se dirigen al planeta Tierra para un merecido descanso, una llamada los intercepta y los hace recoger al astrofísico William Weir (Sam Neill) para que los guíe en una misión de rescate cerca de Neptuno. La misión consiste en rescatar una nave espacial que se creía perdida llamada Event Horizon, construida por el mismo Weir. La nave fue construida con un mecanismo para poder “doblar el espacio-tiempo” creando pequeños hoyos negros para pasar por ellos y así “viajar más rápido que la luz”. Así, el Event Horizon desapareció durante 7 años, y ahora ha vuelto a aparecer, misteriosamente sin tripulación, ya que cuando regresó de nadie-sabe-donde, trajo algo de vuelta con ella, algo maligno y sobrenatural.
Anderson maneja una atmósfera de perdición, y tensión constante que la verdad es envidiable, y además mezcla el terror sobrenatural, místico y oscuro con la ciencia ficción en un cóctel de horror muy explosivo, entretenido y memorable. El filme comienza como tu película de ciencia ficción en el espacio rutinaria, la tripulación de una nave tiene un llamado de rescate, van a ver que ocurrió y se encuentran con algo horrendo, pero rápidamente el filme va descendiendo en una pesadilla muy interesante y horripilante que parece, la verdad, muy salida de la mente de Clive Barker. Anderson dirige un filme con un paso bastante saludable, nunca aburre y las situaciones interesantes empiezan a ocurrir relativamente pronto. El libreto de Philip Eisner aquí tiene en ocasiones líneas de diálogo que suenan un poco churrescas, o los típicos clichés de tripulación espacial que nos encontramos, pero tiene algunas sorpresas interesantes al mismo tiempo. “Event Horizon” cuenta con efectos de computadora que datan de los 90’s y se las ingenia para no verse tan horrible en veces como muchas películas bastante más modernas que ella. El elenco hace por la mayor parte un buen trabajo en desempeñar sus papeles. Laurence Fishburne comanda al elenco y a los personajes de manera correcta, creando presencia, autoridad y empatía con el personaje principal. Sam Neill interpreta interesantemente a un astrofísico aún perseguido por la memoria de su esposa fallecida. Joely Richardson interpreta a una más o menos cliché chica dura, pero lo hace con suavidad, y el resto del elenco hace su trabajo bien destacando actores como los sólidos Jason Isaacs (completamente desperdiciado aquí) y Kathleen Quinlan.
El filme “Event Horizon” quizá no sea igual de entretenido para las audiencias como por ejemplo “Doom” (Doom: Puerta al Infierno, en México, que fue un filme que divierte pero algo alejado de la historia original del videojuego) u otros títulos más palomeros, pero definitivamente es una entrada sólida al híbrido de géneros horror-ciencia ficción y su tensión funciona mucho mejor que cosas como “Mission to Mars” (Misión a Marte, en México) o “Red Planet” (Planeta Rojo, en México). Más en la vena de pesadillas espaciales violentas como la obra maestra “Alien” (Alien: El Octavo Pasajero, en México) con la cual “Event Horizon” no tiene absoluta comparación pero menciono éste título para decir que “Event Horizon” es una joyita interesante, un filme de horror efectivo y la verdad, creo yo muy subestimado, vale la pena verse, y si no se ha visitado en mucho tiempo, también vale la pena darle una segunda vuelta.
Creo que es bastante correcto decir que la mayoría de las personas de ésta generación o incluso la anterior, si tuvo infancia, conoció de cierta manera u otra, a la franquicia de G.I.Joe. La serie clásica de El bien vs. El mal conformada por juguetes, cómics y una serie animada de televisión. Al igual que los muy populares Transformers, G.I.Joe comenzó como una serie de juguetes, producidos por la misma compañía, Hasbro. Después de su éxito y popularidad, la línea se extendió a los cómics y las caricaturas para niños. Pero bueno, eso creo que ya muchos lo saben, o hay lugares para informare acerca de la historia de G.I.Joe. Para mí, en lo personal, la familiaridad con éste universo vino en forma de los juguetes, de los “monitos”, de las figuras de acción, tuve algunas en mi tiempo y la verdad, era un universo que era muy atractivo para mí, simplemente porque había una infinidad de figuras de acción, de personajes, de vehículos, de bases, etc. Claro, me llegué a topar con algunos episodios en televisión de la serie animada, pero siendo honestos nunca fui de los que le pudo seguir el hilo, a mi siempre me interesaron más en forma de juguetes. Pero, al mismo tiempo, como solo conocí los juguetes, nunca estuve muy familiarizado con la historia, sabía obviamente que había dos bandos, y que los malos eran los que tenían el signo con la serpiente roja, eso es, el Comando Cobra, y los buenos pues… eran los otros. Hasta ahí. Para todos, G.I.Joe es un elemento nostálgico, que nos recuerda cuando veíamos caricaturas siendo niños (no porque muchos de nosotros ya no las veamos ahora, jeje) y cuando jugábamos con juguetes. Pero fuera de eso, al menos para mí, G.I.Joe nunca fue una franquicia que me fanatizó de manera extrema. Por eso, cuando supe de la versión live-action de la película de G.I.Joe, pensé que era una idea interesante, pero al mismo tiempo podría resultar horriblemente mala si es que se tomaba a si misma muy en serio, o si se pasaba de la raya en su cariacaturismo
El filme se títula “G.I.Joe: The Rise of Cobra” (G.I.Joe: El Orígen de Cobra, en México) y desde su título es una clara historia de orígen que nos presenta el universo, los personajes y lo que con fe de los productores es el comienzo de una linda y lucrativa franquicia de acción/aventura. El director de “G.I.Joe: The Rise of Cobra” es Stephen Sommers, un director que ha sido criticado por algunas de sus películas (¿pero que director no?). Veamos, yo conocí a Sommers con su cinta de 1998 de horror marino llamada “Deep Rising” (Terror en lo Profundo, en México) y la verdad me la pasé de maravilla con esa película cuando la vi en VHS por aquellos años, es una cinta palomera protagonizada por Treat Williams sobre un monstruo marino que invade un lujoso crucero internacional, tremenda diversión. Después, Sommers saltó al estrellato con su versión de 1999 de “The Mummy” (La Momia, en México) que para mí, fue otro punto a favor de Sommers ya que me pareció una cinta bien hecha y divertidísima. Siendo ésta un éxito, Sommers volvió a dirigir y escribir la ahora secuela llamada “The Mummy Returns” (La Momia Regresa, en México) lanzada en el 2001, que fue entretenida, pero la verdad, el filme tuvo algunos elementos que la echaron por la borda, como el personaje del irritante niño, entre otros. Sommers volvió en el 2004, con una nueva extravaganza de aventura usando otros monstruos universales con la muy criticada “Van Helsing” (Van Helsing: Cazador de Monstruos, en México) que a mi me pareció visualmente cautivadora, y muy entretenida, pero su excesivo uso de CGI la hace algo difícil de tolerar. En fin, para mí, Sommers, siendo un director comercial y un artesano visual bastante experimentado, ha tenido mas aciertos que desaciertos y confié en que podía sacar algo provechoso con “G.I.Joe: The Rise of Cobra”, que ésta vez parte de un guión no escrito por él mismo como con las películas de
La historia de esta adaptación a la pantalla grande comienza haciendo referencia al exitoso manufacturador de armamento, James McCullen (Christopher Eccleston) quién presenta el último avance en tecnología militar, los “nanomitas” que es una nanotecnología que si es hecha arma podría destruir virtualmente todo. Cuando el primer y único cargamento de ojivas nanomitas es liberado de la fábrica, un escuadrón de soldados de la OTAN es encargado de protegerlas. El escuadrón es liderado por Conrad “Duke” Hauser (Channing Tatum) y su compañero Wallace “Ripcord” Weems (Marlon Wayans), pero su convoy es atacado por un misterioso ejército liderado por una implacable operativa conocida como La Baronesa (Sienna Miller). Pero
En un verano donde los filmes de acción/aventura que han sido lanzadas han recibido en su mayoría bastantes malas críticas (aunque en lo particular yo los he disfrutado) y que muchos de ellos sufren de pretensiones que van más allá de su capacidad, “G.I.Joe: The Rise of Cobra” es una muy merecida avalancha de entretenimiento infantil, palomero y endemoniadamente hipnotizante. “G.I.Joe: The Rise of Cobra” fue todo lo que “Transformers: Revenge of the Fallen” (Transformers: La Venganza de los Caídos, en México) quiso ser y falló rotundamente, o al menos, así me pareció a mí mientras la veía. “G.I.Joe: The Rise of Cobra” fue una tremenda ráfaga de visuales atrapantes, acción bien orquestada y un libreto tan exageradamente ridículo que no pude hacer otra cosa más que disfrutarlo plenamente. Comenzando con el aspecto visual, Sommers se las ingenia para crear una película que tiene una fotoografía estilizada y una paleta de colores sólida y nada más ni nada menos que una extravaganza de acción bien filmada en todo el sentido del término. En “G.I.Joe: The Rise of Cobra” todo tiene misiles, todo explota, todos son expertos tiradores, peleadores, y los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. El filme tiene todo tipo de secuencias de acción, ambientada en todo tipo de terrenos, en el bosque, en las calles de París, bajo el agua, en la nieve, en el aire, etc. “G.I.Joe: The Rise of Cobra” intenta tocar todas las bases que pueda en sus 118 minutos de duración. Es una de esas películas que hace que el niño interior salga y disfrute completamente de una película que no tiene ningún otro interés más que entretener y lo cumple con creces. El filme tiene villanos y locaciones que cualquier filme de los más exagerados de James Bond envidiaría, y un libreto que realmente está regado por todas partes, pero creo que todo eso es lo que le da el toque de calidad que termina teniendo.
Las actuaciones fueron decentes cuando mucho y eso es lo que se necesita en una película como “G.I.Joe: The Rise of Cobra”. Channing Tatum se interpreta a él mismo otra vez en el personaje de Duke, nuestro héroe por naturaleza, aunque respeto que haya tomado el rol con cierto grado de seriedad. Mientras que su sidekick y comic relief, Ripcord, interpretado por Marlon Wayans es a veces irritante aunque la mayoría de las veces Wayans controla su “músculo cómico” fastidioso y logra sacar el personaje. Rachel Nichols estuvo horrible en la versión chica preparatoriana sabelotodo como Scarlett, Dennis Quaid vino, cobró y se fue al interpretar al General Hawk. Sienna Miller fue extrañamente efectiva como la femme fatale sexy y caposa, Baronesa, Christopher Eccleston cumple su parte como el business man from hell, James McCullen (que no es secreto que es el famoso villano Destro del universo Joe), pero la verdad el show se lo roba Joseph Gordon-Levitt actor que hace muchísimo tiempo no se veía en una película palomera Hollywoodense, aquí Gordon-Levitt interpreta a un científico maligno que terminará siendo, si, claro, Cobra Commander. El resto del elenco estuvo correcto, especialmente Ray Park que no muestra su cara, ni su voz al interpretar al silencioso y anónimo Snake Eyes. Claro, no todo en “G.I.Joe: The Rise of Cobra” fue genial, nostálgico y tremendo. El filme sufre de los ya demasiado clásicos, trillados y desgastados clichés Hollywoodenses como el romance estúpido entre personajes que siempre se cuela en los libretos y algunas escenas cómicas que la verdad son demasiado ridículas (la mayoría de la parte de Marlon Wayans), pero logré perdonar esto por la cantidad de diversión que me brindó la película.
“G.I.Joe: The Rise of Cobra” es entretenimiento sin ningún otro interés (además de sacarnos nuestro dinero en taquilla, juguetes, etc.) y la verdad aprecio mucho un esfuerzo como éste, una película tan exagerada y visualmente atrapante que aunque tal vez no tenga el mismo peso contra otras franquicias titanes como la multimillonaria serie, también producida por Hasbro, Transformers, resulta siendo muchísimas veces más interesante, entretenido y digerible que ésta. Recomiendo sus 118 minutos de pura diversión sin adulterar.
Muchas veces uno desconfía en las películas hechas para la televisión, pero muchas mini-series basadas en trabajos de Stephen King, o películas para la televisión, han sido bastante efectivas como por ejemplo el remake de “Salem’s Lot” (El Misterio de Salem’s Lot, en México) del 2004, o la clásica “It” (Eso, en México) del año 1990. Pero, a decir verdad “Desperation” no cabe en una de éstas descripciones, y de hecho tampoco termina siendo una de esas películas de Stephen King, que no son buenas pero tienen secuencias emocionantes y por la misma calidad casposa del filme, termina siendo una experiencia muy divertida como lo fue “Maximum Overdrive” (8 Días de Terror, en México) que fue el único filme dirigido por el mismo Stephen King y “Dreamcatcher” (Cazador de Sueños, en México) cuyas historias involucraban a máquinas de cualquier tipo que se volvían locas e intentaban asesinar a personas, y a una raza alienígena que se gestaba en el cuerpo humana para luego ser expulsada por el ano, respectivamente. Esas son películas “tan malas que ya son buenas”, pero no, “Desperation” está atrapado en el inframundo de la horrible y blanda y aburridísima mediocridad. Desde éste momento mencionaré la única calidad rescatable de ésta pérdida de tiempo, y esa es la exagerada sobreactuación de Ron Perlman en el papel del psicótico Collie Entragian. Perlman se maneja a veces tétricamente, a veces de manera cómica, pero su energía actoral es lo único que mantiene el filme vivo durante su primera mitad porque Perlman solo aparece durante la primera mitad ya que su personaje se esfuma de pronto, y ahí es cuando las cosas se vuelven REALMENTE malas.
Las actuaciones a excepción del show interesante de Perlman, van de decentes a horribles, Tom Skerritt, quién es prácticamente de los mejores actores del elenco entrega una actuación decente la mitad de la película para luego convertirse en el héroe cambiado por la lección moral y religiosa de la historia. Absolutamente patético, pero esto es mas culpa del personaje que de la actuación de Skerritt. Steven Webber, quién fue de los que tuvo una actuación blanda y genérica pero lo suficientemente soportable rápidamente es olvidado para darle protagonismo a éste maldito niño que como personaje y como actor logró irritarme de manera alarmante. A mí nunca me gusta cuando personajes niños toman mucho protagonismo en películas, porque los actores tienden a ser malos y los personajes muy mal escritos y cursis (claro, hay excepciones, pero pocas). Matt Frewer, quién es un actor decente no se le da un papel importante, y Henry Thomas quién también suele trabajar de manera tolerable tiene un papel bastante reducido aquí. Yo quería que "Desperation" me gustará, ya que yo vivía en la ciudad donde fue parcialmente filmada, Tucson, Arizona en Estados Unidos durante su filmación y simplemente por eso sentí que estuve cerca de una filmación de una película de Stephen King, aunque terminó siendo una bastante mala. En fín, todos los factores se alinean aquí para hacer a “Desperation” una tortura de 131 minutos bastante desechables. Admiro que Mick Garris sea el creador del concepto de “Masters of Horror” y que sea un constante apoyo al género del horror, pero como cineasta o director, nunca se ha podido desenvolver correctamente. Su trabajo siempre es un tanto mediocre, un tanto aburrido, un tanto malo. Aquí, no es la excepción ya que “Desperation” es lo peor que he visto de Mick Garris, y definitivamente de las peores adaptaciones del trabajo de Stephen King. El título del filme realmente la describe, una completa desesperación. Evítenla.