Recuerdo, antes de que el Británico, Daniel Craig tomara las riendas del legendario agente 007, James Bond para filmar “Casino Royale” en el 2006, había muchos rumores de que el nuevo Bond era nada más ni nada menos que otro actor compatriota de Craig, en ascenso, Clive Owen. Él hasta la fecha era mi contendiente (al menos en mi contienda mental personal) para el rol de James Bond, después de que mencionaban a muchos entre ellos Eric Bana y Hugh Dancy. Pero recuerdo cambiar de canales y ver un episodio de “The Charlie Rose Show” con Clive Owen como invitado y le preguntaron sobre el papel del seductor espía y Owen contestó tajantemente (o bueno así lo sentí yo, jeje) que nadie jamás le había ofrecido el papel, y no estaba cómodo encasillándose en un rol como ese, si se diera el caso. Un rotundo no. Mis esperanzas cayeron al suelo, pero bueno, después vino el rubio Daniel Craig a romper el molde y “Casino Royale” se convirtió en mi cinta favorita del agente 007, pero esa es otra historia. A lo que iba es que quería ver a Clive Owen encarnar a una especie de agente/espía tipo James Bond o Jason Bourne en alguna película, creo que fue genial en su pequeño papel en “The Bourne Identity” (Identidad Desconocida, en México). En fín, la película de la que hablo hoy es más o menos lo que había estado esperando. “The International” conocida en México como “Agente Internacional” es un thriller crimen/político bastante interesante con algo de acción y no tan intricado y revoltoso y severamente aburrido como lo fue “Syriana” por ejemplo, que no fue una mala película completamente creo yo, pero batallé en terminarla. “The International” es dirigida por el Alemán, Tom Tykwer director de sólidos filmes como “Die Tödliche Maria” (María Mortal, en México) y la que lo lanzó al ‘spotlight’, “Lola Rennt” llamada “Corre, Lola Corre” en México, además de la adaptación del libre de Patrick Süskind, “Perfume: Story of a Murderer” (Perfume: Historia de un Asesino, en México) libro que no leí, y película que hasta la fecha no he visto, (debo de ser el único en el planeta). “The International” es un libreto original por el guionista novato, Eric Warren Singer, y digo novato porque es el único crédito que le aparece en IMDB.
La película trata sobre una investigación conducida por un agente de la Interpol renegado llamado Louis Salinger (Clive Owen) y la asistente de fiscal de distrito de Manhattan, Eleanor Whitman (Naomi Watts) que consiste en desmantelar las operaciones ilícitas de uno de los bancos mas poderosos del mundo, el IBBC (International Bank of Business and Credit), ya que nuestros personajes principales tienen pruebas de que éste villanesco banco financia golpes de estado en pequeños países, armamento militar para insurgentes, y todas esas cosas que ya conocemos al ver un par de éste tipo de películas. El problema, es que todo esto será un grandísimo dolor de cabeza para el implacable Salinger ya que el IBBC tiene influencias en todos lados y tratar de exponer la verdadera cara del banco al mundo será una tarea muy, pero muy peligrosa.
“The International” es un thriller bastante bien construido aunque solo juzgado por los trailers y promocionales puede transmitir la falsa noción de que se trata de un filme mucho más en la línea de las películas de James Bond y Jason Bourne, más orientadas en la acción. Tom Tykwer hace justicia al título de la película moviendo la historia de un lugar a otro, desde Berlin, Milán, Manhattan hasta Estambul, haciendo la trama verdaderamente “internacional”. La película se toma su tiempo desarrollando la historia y dándole a cada uno de sus personajes sus correspondientes líneas de diálogo de exposición para explicarnos lo que va ocurriendo, pero aún así siento que el filme en ningún momento se torna demasiado o confuso. Para mí, toda la película fue una aventura bastante interesante desde el intenso inicio, y durante toda la trama mientras seguimos al agente Salinger viajando de país en país, aliándose con la policía local de cada lugar. Aunque “The International” es una película mucho más sobria en términos de acción y balazos y explosiones, como ya mencioné, hay una escena en particular que es de un tiroteo, y la verdad creo yo que fue excelentemente ejecutado. Más o menos a los 70 minutos, se desarrolla un tiroteo en el filme que ocurre en el museo de Guggenheim en Nueva York y creo que Tykwer y la editora del filme, Mathilde Bonnefoy lo manejaron de manera genial, es intenso, emocionante y tiene un tono realista bastante bien hecho, se siente mucho más palpable y mil veces más apreciable que la acción hiperactivamente filmada de “Quantum of Solace” (007 Quantum, en México), por ejemplo.
El filme es consistentemente bien actuado, con dos de mis actores favoritos a la cabeza del elenco, que es Clive Owen que siempre he apreciado su trabajo desde que lo conocí junto con muchos otros en la primera de “Bourne” en el 2002 con su reducido papel, y luego 2 años más tarde como protagonista en “King Arthur” (Rey Arturo, en México) la cuál me llevó a trabajo previo de él, como “Croupier” (La Jugada, en México). Owen maneja el filme con una actuación seria, fuerte y la verdad creo yo muy efectiva, siempre le da a sus papeles esa presencia imponente e intimidante como en “Closer” (Closer: Llevados por el Deseo, en México). También la bellísima Naomi Watts que siempre entrega actuaciones interesantes, tal vez no tenga mucho que hacer con su rol en ésta película, pero definitivamente es una actriz respetable y cumple bien aquí. Armin Mueller-Stahl tiene un rol interesante aquí pero no hablaré mucho de eso para no andar con spoilers. El resto del elenco internacional es desconocido para mí, al menos en mayor medida, pero creo que en el departamento actoral “The International” cumple con creces, y creo yo que con actores menores la película podría haber resultado algo tediosa y aburrida. Con un final que creo yo podría ser de los más sensatos en una película como ésta, un thriller político/de crimen con delirios de realismo, lo consideré bastante acorde. Creo que “The International” no es una pérdida de tiempo para nada, y brinda dos horas de entretenimiento interesante, serio y bastante disfrutable, además de que no me pierdo la oportunidad de ver una película donde un BANCO es el villano.“I want some fucking justice!” – Louis Salinger

El filme nos explica, a través de su humilde narrador (Mark Strong interpretando a un leal matón), que hoy en día Londres se convierte en una capital financiera fuertísima en lo que respecta a bienes raíces. Construír en Londres es un negocio redondo de cualquier ángulo. Así, un magnate Ruso llamado Uri Omovich (Karel Roden) llega a la ciudad a tratar de construir, pero antes tiene que consultar y “tramitar” esto con el gángster más poderoso de la ciudad, el muy inglés Lenny Cole (Tom Wilkinson) quién tiene los contactos necesarios para sobornar y lograr que se construya lo que sea. Total, que dentro de éste negocio turbio se involucra una pintura costosa, la favorita de Uri, una sexy contadora llamada Stella (Thandie Newton), una pandilla de criminales de poca monta conformada por One Two (Gerard Butler), Mumbles (Idris Elba) y Handsome Bob (Tom Hardy), y otros personajes más, y sabemos que dicha pintura va a cambiar de manos en cada otra escena, y estos personajes intercambiarán diálogos cool y hip y graciosos, y se enredarán en situaciones peligrosas pero al mismo tiempo entretenidas y claro… graciosas. Eso es “RocknRolla”.
Ritchie aplica el mismo chiste que aplicó con “Lock, Stock and Two Smoking Barrels” y “Snatch” pero creo que aquí, la broma resulta no siendo taaaan chistosa como antes, aunque si, la película atrapa, entretiene y no te hace pasar un mal rato, lo único malo es que es más de lo mismo. Es como un plano de construcción que uno ya más o menos sabe de memoria, y solamente después de ver dos filmes, y la verdad, no me quejo de que un director sea repetitivo, o al menos no me quejo tanto, el problema es que en “RocknRolla”, Ritchie parece descuidar la historia o lo que tenemos como historia para embriagarnos de coolness, de vibra loca y de ángulos de cámara extremos, filtros raros, colores neón, etc. Vaya, Ritchie ejecuta el style over substance de manera mucho más vil en ésta película que como lo hizo en sus dos filmes anterior (saben de cuáles hablo), por eso mismo “RocknRolla” no entretiene (o al menos a mí no) al grado que lo hizo “Lock, Stock…” y “Snatch”. Vuelvo a mencionar, la película no es un completo desperdicio, la historia fluye y es graciosa de vez en cuando, muchos actores del elenco yo disfruto mucho en lo particular, el soundtrack como es de esperarse, es muy bueno, pero simplemente la historia de “RocknRolla” se siente trillada en sí misma y había cosas que se lo podían haber rasurado, como por ejemplo los absolutamente inservibles y desechables personajes Estadounidenses, Mickey y Roman, interpretados respectivamente por el rapero Chris “Ludracris” Bridges (que puede entregar una buena actuación si se lo propone) y por el genial Jeremy Piven. El filme podría haber sido igual de “efectivo” sino le hubiera dado tantas malditas vueltas a las mismas esquinas de su guión.
Podría sonar como que realmente odié a “RocknRolla” pero no. La disfruté bastante, pero como menciono, tal vez esperaba algo más allá, tal vez la puse demasiado en un pedestal en mi mente sin saberlo, tal vez esperaba volver a ver “Snatch” de nuevo (que la primea vez que la vi, estaba muy emocionado, cabe mencionar, fue el primer filme de Ritchie que vi, así que la broma era nueva e impecable). El elenco es sólido, encabezado por Gerard Butler, muy en voga desde su aparición en “300”, quién hace su papel de criminal de poca monta carismático y pues nuestro protagonista nato. El nominado al Oscar en el 2007, Tom Wilkinson se vuelve a hacer inglés (tal vez en extremo) para el mejor papel de la película, el gángster vejete Lenny Cole. Mark Strong, elevando aún más su currículum en mis ojos al menos, después de una seria y efectiva actuación en 
“Let the Right One In” se ambienta en Suecia, en 1982, donde conocemos a un pequeño de 12 años llamado Oskar (Kare Hedebrant) que vive con su madre en un complejo de apartamentos en Blackeberg, un suburbio de Estocolmo. Oskar es algo tímido, solitario, y todos los días en la escuela enfrenta los abusos de una pandilla de bravucones de su misma clase. Un día (o más bien, una noche) Oskar conoce a la misteriosa Eli (Lina Leandersson) y empiezan a convertirse en amigos. Durante todo éste tiempo, Oskar está consciente que una serie de asesinatos con víctimas cuya sangre es drenada, ha estado ocurriendo cerca del lugar donde vive, y no tarda mucho tiempo en que nos demos cuenta que la persona culpable es Eli y su “ayudante” Hakan (Per Ragnar). Eli es una vampira que cada cierto tiempo mata ella misma, o Hakan a una persona para que ella se pueda alimentar. Aún así, Eli y Oskar comienzan a desarrollar una especie de relación sentimental, al mismo tiempo que Eli comienza a ayudarle a Oskar a encarar a los rufianes que lo atormentan todos los días.
Creo prudente decir que nunca había visto una película como “Let the Right One In”, puede ser tal vez, la película de vampiros más original y más interesante que he visto. La verdad, si nos ponemos un poco a hablar de vampiros, sabemos que es un género sobreexplotado hasta la muerte, y más que sobreexplotado, la figura del vampiro se ha desmitificado tanto que ha dejado de ser un villano y se ha convertido en algo cool. Claro, yo disfruto a esas películas que convierten a los vampiros en darketos cool como la serie de “Underworld” (Inframundo, en México) o la de “Blade”. Los vampiros se han convertido en un personaje más de cualquier historia, siendo prostituidos constantemente para hacerlos un ícono de moda por series como “Buffy the Vampire Slayer” (Buffy la Caza Vampiros, en México) o la más reciente serie de libros convertidos en serie de películas, encabezada por “Twilight” (Crepúsculo, en México) que si me preguntan ésta última es un completo insulto a la mitología del vampirismo, o al menos a lo que conozco de ella. Hace poco, una película entretenida adaptación de un cómic llamada
Tenemos a Eli, un vampiro andrógino (más inclinado a ser niña, o al menos eso nos gusta pensar, así que me referiré a Eli como “ella”) que aunque es una vampira, sigue siendo un cuerpo de 12 años y requiere algunas tácticas para matar como fingir que está sola en el frío y pedir ayuda para poder pegarles la mordida en el cuello a sus víctimas, y también el filme no ahonda mucho en la persona que la ayuda a matar, una especie de “guardián” o “ayudante” que es el personaje de Hakan, un hombre adulto que comete asesinatos para ella. Su relación con Eli en el filme (y creo que también en la novela) no es explícitamente explicada, pero podemos sacar varias conclusiones. El filme trata éste tema con extrema cautela y con extrema seriedad, tanto que la película como mencioné al mismo tiempo que me conmovía lograba de cierta manera causarme escalofríos por ciertas escenas, estas ciertas escenas manejadas podríamos decir que de una manera más que correcta por el director Tomas Alfredson, esa escena donde Eli entra sin ser invitada, la escena de la piscina final, la escena de cuando Oskar se corta la mano, etc. el filme es impecablemente dirigido y su historia nos mantiene viendo hasta el final sin realmente preocuparnos si lo que viene podemos verlo venir o no, la historia y los personajes mantienen su curso mientras como audiencia devoramos cada cosa que el filme nos muestra. También supremamente y sutilmente actuada por los dos protagonistas pre-adolescentes Kare Hedebrant como el callado Oskar, y Lina Leandersson como la tétrica vampira Eli, el resto del elenco no da malas actuaciones tampoco. Me pregunto si tengo alguna queja contra el filme, y creo que mi respuesta es no, podría mencionar que tal vez me hubiera gustado que se hubiera explorado más el pasado de Eli, (que supuestamente se ahonda un poco más en la novela) pero creo que no es realmente una queja contra la película, simplemente un capricho curioso mío. Tal vez algún día lea el libro. Solo resta decir que “Let the Right One In” es una obra maestra moderna y volver a decir que creo que es la película de vampiros más original y más interesante que he visto. Sin duda de lo mejor que he visto en el género del horror últimamente (¿sería correcto clasificarla como horror?) y una película bastante sólida en general, que un minuto de su duración hará sentir muchas más cosas que cualquier película de la naciente saga de “Twilight” o alguna cosa por el estilo. 
La historia nos sitúa en un viejo edificio en Hollywood conocido como Lusman Arms, un hotel en aquellos tiempos, que fue transformado en un complejo de apartamentos baratos con muchos, muchos problemas, ya que se cae a pedazos. Todos los inquilinos se quejan a cada rato de las tuberías, la electricidad, etc. por eso Lusman Arms pasa por un período de renovaciones para hacerlo un poco más funcional para sus habitantes. Es ahí cuando llegan los nuevos inquilinos, Nell (Angela Bettis) y Steven Barrows (Brent Roam), un matrimonio joven que acaba de mudarse a Los Angeles. Ya que Steven es doctor, la mayoría del tiempo se encuentra fuera de su hogar dejando a su esposa Nell sola en el apartamento. Así, Nell se da a la tarea de conocer el edificio y hacer amigos entre los habitantes del mismo, pero es ahí cuando se empieza a dar cuenta que hay algo raro en el edificio. Muchas personas parecen estar desapareciendo, y al parecer ella es la única que se da cuenta. Lo que pasa es que hay un misterioso asesino matando a todos los habitantes con herramientas provenientes de una caja a la cual hace alusión el título original del filme. Ahora, Nell tendrá que descubrir la verdad y convencer a los demás habitantes de lo que pasa antes de que sea demasiado tarde.
“The Toolbox Murders” es un filme bastante peculiar ya que creo yo se ocupa mucho en tratar de conocer a los habitantes del edificio, en este caso a nuestros personajes que irán muriendo uno a uno durante el metraje, y eso es algo normal, pero el filme ocupa demasiado tiempo observando sus rutinas, sus problemas, y sus personalidades que vuelve al filme algo lento al principio. Claro que estoy consciente que mucha de ésta exposición sirve para hacernos entender ciertas cosas, pero se podría haber reducido mucho de esto y haber metido algunas matanzas más. Algo interesante que noté es la estética de la película ya que parecía un filme sacando de los 90’s probablemente, claro que no está ambientada en ese tiempo por la inclusión de cierta tecnología pero estéticamente no se siente mucho como una película de los años 2000’s, no digo que sea algo malo sino un punto interesante en el estilo visual que usa Tobe Hooper para vestir ésta película. Como mencioné el filme es algo lento mientras vamos conociendo a los personajes a través de la personaje principal, que es Nell Barrows, y seguro que de vez en cuando hay muertes y son divertidas, pero la película se torna más entretenida hasta sus últimos 20 minutos quizá cuando las cosas se empiezan a poner feas y la persecución con el asesino comienza. Hay más de un par de asesinatos interesantes ya que son perpetrados con herramientas, así que tenemos un martillo, una pistola de clavos, un taladro, una sierra, etc. Los efectos gore están bien hechos aunque no fueron demasiado gráficos, excepto en la muerte con la sierra, ya que esa si deja que se empampe de sangre la pantalla, aún así la película contiene la suficiente violencia para mantener a un slasher fan lo suficientemente entretenido.
El libreto escrito por Jace Anderson y Adam Gierasch contiene elementos verdaderamente interesantes cuando se explica la historia del edificio y como es que posiblemente haya una vivienda escondida dentro del mismo, los símbolos de magia negra en las paredes, el mismo asesino se ve bastante grotesco y es algo enigmático. Son varios elementos que se tocaron muy por encima y yo quería que hubieran sido llevados a lugares más oscuros y más explorados. Pero, no se puede tener todo. El filme tiene actuaciones decentes, creo yo que Angela Bettis es una actriz bastante dedicada y hace de una final girl interesante, y lo mejor es que no es una adolescente. Brent Roam hace de su esposo y no fue un personaje que nos disgustara. El guionista del filme Adam Gierasch participa actuando aquí como el tétrico Ned, el handyman del edificio, y lo hace bien. Greg Travis es un personaje cómico, el casero del edificio, Byron McLieb y es bastante efectivo también, al igual que Rance Howard como Chas Rooker, el viejillo clásico que tiene que escupir la historia terrorífica que rodea al asesino de la película, me gusta llamarlo el síndrome 
La historia de la película se desarrolla en un pequeño pueblo Estadounidense llamado, si, Cherry Falls. Ahí conocemos a nuestros personajes principales que son Jody Marken (Brittany Murphy) y su novio, Kenny Ascott (Gabriel Mann), al parecer Jody no quiere “soltarlo todo” con Kenny, y éste siendo el adolescente hormonal que es, se frustra, pero parece que no todo se ve mal para Kenny, ya que ha habido una ola de asesinatos en Cherry Falls que puede que le ayuden a su situación. Un misterioso homicida ha estado asesinando adolescentes y escribiendo la palabra “Vírgen” con un cuchillo en sus pieles, y de hecho, el asesino parece solo cazar a jóvenes vírgenes para poder destazarlos. ¿Una especie de mensaje? ¿Protesta? Así, el padre de Jody, el Sheriff Brent Marken (Michael Biehn) corre contra el tiempo tratando de capturar al asesino y destapando oscuros secretos en el camino.
Siendo “Cherry Falls” uno de los últimos slashers que vinieron de la ola “Scream”, como bien mencioné, es de los que tuvo menos notoriedad, como le ocurrió a su mucho más publicitado colega slasher, “Valentine” (Día de Venganza, en México) en el 2001. Lo interesante de “Cherry Falls” y de su equipo es que ellos se interesaron por hacer un slasher sucio, más atrevido y un poco más en la vena de vibra ochentera que estos filmes deben de tener, pero lo que ocurrió fue que todo sueño de que esta película tuviera más audiencia fue cortada a tijeretazos por la MPAA, la asociación encargada de clasificar a las películas en Estados Unidos. Ya que “Cherry Falls” necesitaba una clasificación R para poder ser distribuida, la MPAA le seguía dando la clasificación más fuerte y por lo tanto menos rentable, de NC-17, y así las muertes y escenas gore de la película fueron editadas hasta casi convertirse en una película directa a transmisión por cable. Esto fue el detalle que, para mí, separa a la película de lo que podría haber sido una joyita de culto bastante agradable. Claro, “Cherry Falls” no es un bistec completamente seco, tiene un par de escenas violentas y el clásico hack & slash, pero los cortes hechos por la censura se notan demasiado obvios y muy anticlimáticos. No puedo discutir la historia de la película más a fondo de lo que ya escribí en la sinopsis, porque ya caería en terrenos spoileríficos y no queremos eso, para el que no la haya visto, pero aún así digo que la película tiene un entramado narrativo bastante interesante, descubriendo secretos macabros de sus personajes y una historia bastante tétrica que yace debajo de su planteamiento slasher.
Podríamos decir que el elenco de “Cherry Falls” está bien armado, y no es una película particularmente mal actuada por sus actores principales. Tenemos a una Brittany Murphy pre-fama en el papel de la final girl aquí, y sabemos que esa chica sabe llorar como nadie, jeje, creo yo que fue efectiva. Gabriel Mann es nuestro héroe adolescente y novio de nuestra chica principal, y Mann le da un toque algo auténtico a su personaje aunque no tenga mucho peso en la historia. Michael Biehn, un veterano en el género fantástico/horror llega aquí dándole carisma y misterio al Sheriff del pueblo, Brent Marken, que mal que Biehn ya no es tan utilizado como antes. Para cerrar, quiero dar mi honesta opinión acerca de la película, como ya mencioné, la violencia de la película fue editada fuertemente y esto es realmente una gran decepción, porque siendo la persona visual que soy, y alguien que disfruta mucho el gore en sus películas de horror, la edición de momentos gore clave fue algo que inclinó la película a ser menos que más. Aún así, creo que la historia de “Cherry Falls” hace valer la pena sus 92 minutos de duración, aunque esa última escena con la que cierra la película es absolutamente ridícula. Pero bueno, un slasher interesante, aunque no del todo efectivo, muestra perfecta de cómo la censura puede arruinar un producto con potencial.
No soy el más grande fanático de los automóviles o las carreras, ni de los motores, ni nada de ese tipo de cosas. Soy muy malo en distinguir marcas, modelos, y todas esas especificaciones que vienen con el hecho de saber de autos, pero si me gustan las películas, y hay unas películas sobre autos que me encantan en particular. La franquicia en cuestión es sinceramente una de mis favoritas poniéndolo en perspectiva, ya que todas las he visto en la pantalla grande y he salido de la sala gratamente complacido de todas ellas. Claro que hablo de la saga de “Fast and Furious”. Estoy completamente de acuerdo y conciente de que no es nada más que la llamada
Todo comenzó en el 2001 cuando el fenómeno llamado “The Fast and the Furious” (Rápido y Furioso, en México) fue lanzado en pantallas, dirigido por el usualmente malo director Rob Cohen, responsable de desastres como “Stealth” (Stealth: Amenaza Invisible, en México) y “The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor” (La Momia: La Tumba del Emperador Dragón, en México). El filme fue sólido y todo un éxito, además de catapultar a todo su elenco principal a la fama (bastante instantánea para algunos) y el
Ahora, ya tenemos la película de la que hablo hoy, que no es una secuela cualquiera. La nueva entrega de la serie se titulada simplemente “Fast & Furious” (Rápidos y Furiosos, en México) solamente bastó con quitar el “the” en el título en inglés y agregar unas “s” para hacer plural el título en español. En fin, “Fast & Furious” es dirigida por el realizador de la cinta pasada, Justin Lin regresando a tomar el mando, junto con su guionista de “Tokyo Drift”, Chris Morgan para entregarnos una especie de secuela/precuela, situada cronológicamente entre “2Fast 2Furious” y “Tokyo Drift”. Ésta nueva “Fast & Furious” tiene el privilegio de ser “un nuevo modelo, con partes originales” como lo dice la frase promocional, ya que reúne a parte del elenco original del filme de 2001, Vin Diesel, Paul Walker, Jordana Brewster y Michelle Rodríguez. ¿Entonces vale la pena ésta nueva entrada?
Antes que nada, veamos un poco la historia. “Fast & Furious” ocurre 5 años después de los eventos de la primera cinta y nos vuelve a reunir con la pandilla de conductores extremos y ladreones liderada por Dominic Toretto (Vin Diesel) y su novia, Letty Ortiz (Michelle Rodriguez), ahora integreada por unos nuevas adiciones incluyendo a Han (Sung Kang) a quién conocemos de “Tokyo Drift”. Buscado por la justicia, Toretto decide separarse de su novia para evitar que encierren a ella también en caso de que caiga en manos de la policía, pero un horrible suceso reunirá a Toretto con su antiguo compañero Brian O’Conner (Paul Walker) ahora agente del FBI asignado a desmantelar una operación de importación de heroína dirigida por el poderoso narcotraficante Arturo Braga.
“Fast & Furious” es definitivamente la película de la franquicia que se toma más en serio a si misma, al igual que la primera creo yo, ya que el tono se fue mucho más por lo gracioso, flash y caricaturesco en el 2003 con su secuela “2Fast, 2Furious” y demasiado neon en el 2006 con “Tokyo Drift”, además de que esta trataba con personajes mucho más jóvenes y a un nivel menos ‘maduro’ por decirlo así. Aquí en “Fast & Furious” reunimos varios personajes del filme pasado y se vuelven a enceder las chispas de romances/odios que se tenían de aquella historia, pero la verdad, a pesar de todo, creo que la historia encaja bastante bien en la cronología y el universo de la historia. Aunque ésta puede ser un poco descabellada ya que se me hace bastante increíble que después de haber renunciado (¿o fue expulsado?) de la policía de Los Angeles, el personaje de Brian O’Conner haya sido reinstaurado, pero ahora en el FBI (!). Ésta nueva película, es sin duda la más ‘sucia’ desde la primera cinta, ya que la acción no contiene de fondo a la colorida ciudad de Miami como en la segunda parte, ni al montón de luces neon que pintan la ambientación de “Tokyo Drift”. Aquí, la acción se mueve de la República Dominicana, a Los Angeles y después a México, con escenarios desérticos, polvosos y fríos. Poniendo a nuestros personajes a correr en túneles tipo mineros, el desierto de la frontera México-Estados Unidos y en un pequeño pueblo (aunque una carrera muy entretenida si es ambientada en las calles de Los Angeles, con tráfico y todo). Debo decir que es un cambio bastante saludable a la película ya que le da una estética y una vibra diferente a los demás filmes de la serie.La acción es bien filmada, y aunque el uso de efectos CGI es evidente, no se nota tan ramplón y exagerado como en algunas escenas de las persecuciones que a Michael Bay le encantan filmar. El tono de la película es mucho más serio como ya mencioné, reduciendo el tono cómico a algunos toques de risa aquí y allá, y algunos incluidos en los personajes interpretados por los reggaetoneros Tego Calderón y Don Omar, que (tal vez para bien) no tienen mucho tiempo en pantalla. “Fast & Furious” no es una película que se busca por sus actuaciones sólidas, aunque creo yo que fue actuada relativamente bien, ya que encuentro a todos sus personajes en la nota correcta.
Vin Diesel está de vuelta en plena forma como el leal y brutal Dominic Toretto, que aunque posee carisma también resulta ser un personaje imponente y peligroso. Paul Walker encarna por tercera vez a Brian O’Conner y se siente un poco diferente aquí, no se porque pero algo en su personaje lo sentía forzado, de todas maneras no distrae mucho de la película. Jordana Brewster no tiene mucho diálogo ni escenas pero lo hace bien interpretando a la hermana de Toretto, Mia, cuyo intento de reiniciar el romance con el personaje de Brian O’Conner quedó inconcluso y fue francamente muy innecesario. Michelle Rodríguez se ve al menos mínimamente atractiva aquí, a diferencia de su aspecto machorro que tiene en la primera película, e interpreta a su personaje aquí mucho más femenino creo yo, aunque para mi está bien porque ese papelito de “chica ruda” que hace en cada película me tiene harto.
En el departamento antagónico tenemos a dos actores que fueron bastante sólidos, comenzando con John Ortiz quién siempre es bueno ver en mi opinión, interpretando aquí al villano de la historia, y a Laz Alonzo como el matón obligado. Los dos fueron efectivos en sus respectivos roles. “Fast & Furious” es muy entretenida como el resto de los filmes de la serie, aunque aquí Chris Morgan intenta hacer la historia un poco más pesada en términos de giros argumentales y eso tiende a ser un lastre en la película ya que dichos giros no pesan mucho en la historia y solo son mencionados rápidamente sin hacer alusión a ellos después en la historia, y algo muy importante, no consideré que el soundtrack de ésta película fue tan efectivo como los filmes pasados, o puede ser que simplemente escucho ese tipo de música mucho menos ahora. Aún así, el filme es un paquete de carreras extremas, explosiones, balazos, mujeres hermosas y eso para mí confecciona a una película de acción bastante sólida. No sé si vayan a intentar una 5ta parte en la serie, pero yo puedo decir que me considero bastante apuntado.